Panamá inició este viernes una evaluación nacional de daños después de que un terremoto de magnitud 7.7 sacudiera buena parte del país, interrumpiera servicios y obligara a activar protocolos en infraestructura estratégica.
El movimiento ocurrió a las 12:56, hora local, con epicentro en La Pitaloza, una zona rural de la provincia de Herrera, y una profundidad estimada de 12.6 kilómetros. La sacudida se percibió con fuerza en distintos puntos del territorio panameño y llevó a las autoridades a revisar carreteras, viviendas, edificios públicos, aeropuertos y operaciones esenciales.
Epicentro superficial en la provincia de Herrera
La ubicación poco profunda del sismo contribuyó a que la intensidad fuera ampliamente perceptible. Los primeros reportes describieron daños en casas, vías y oficinas gubernamentales, además de interrupciones de agua y electricidad en algunas comunidades. Hasta la tarde, las autoridades hablaban principalmente de afectaciones materiales y lesiones menores, sin confirmar fallecimientos.
La prioridad inmediata fue localizar daños estructurales y mantener abiertas las rutas de acceso hacia las poblaciones cercanas al epicentro. Equipos de emergencia, instituciones de seguridad y dependencias de obras públicas comenzaron recorridos para identificar inmuebles inseguros, despejar pasos y atender solicitudes de apoyo.
Más de 80 réplicas mantienen activa la vigilancia
El evento principal fue seguido por más de 80 réplicas, según los recuentos difundidos durante la jornada. Una de las más fuertes alcanzó magnitud 6.6 a las 15:25 y tuvo referencia en Río Grande, lo que prolongó la incertidumbre entre habitantes que permanecían fuera de sus viviendas.
Las autoridades pidieron conservar la calma, evitar estructuras con grietas visibles y atender únicamente avisos oficiales. La secuencia de réplicas obliga a mantener las inspecciones, porque construcciones que resistieron el primer movimiento pueden presentar daños adicionales después de nuevos episodios.
Tocumen reanuda vuelos y el canal opera con normalidad
El Aeropuerto Internacional de Tocumen suspendió temporalmente sus operaciones mientras se revisaban pistas, terminales y sistemas. Algunos vuelos fueron desviados a ciudades como Cartagena y Barranquilla. Tras las inspecciones, el tráfico comenzó a restablecerse de manera gradual, aunque la normalización dependía de la reorganización de itinerarios y aeronaves.
El Canal de Panamá informó que sus operaciones continuaban con normalidad. La administración activó protocolos de emergencia y verificaciones en instalaciones críticas para descartar afectaciones. La continuidad del tránsito canalero redujo el riesgo de una disrupción logística mayor, en momentos en que el país concentraba recursos en la respuesta terrestre.
También hubo una suspensión preventiva en líneas del Metro de Panamá y se cancelaron las clases vespertinas. Las decisiones buscaron limitar desplazamientos mientras se realizaban inspecciones y continuaban las réplicas.
Gobierno despliega ayuda y retira alerta de tsunami
El presidente José Raúl Mulino movilizó ministerios y organismos de respuesta y se trasladó a Penonomé para seguir las evaluaciones. El mandatario describió el desastre como amplio y pidió mantener la serenidad mientras se consolidaba la información procedente de las provincias afectadas.
Una alerta preventiva de tsunami emitida tras el terremoto fue retirada posteriormente. Aun así, las autoridades mantuvieron el seguimiento costero y recomendaron no acercarse a zonas restringidas. La siguiente fase se concentrará en cuantificar viviendas dañadas, restablecer servicios, verificar escuelas y centros de salud y determinar qué comunidades requieren albergue o suministros.
El balance puede cambiar conforme avancen los recorridos en áreas rurales. Por ello, los reportes oficiales de infraestructura, salud y protección civil serán clave para medir el alcance real del terremoto y coordinar una recuperación que podría extenderse durante varios días.
Fuentes: BBC News Mundo, Semana.






