9 de octubre de 2026

Navi Pillay recibe el Nobel de la Paz 2026 por defender la justicia internacional

El Comité Noruego del Nobel reconoció a la jurista sudafricana por su labor contra la impunidad y en favor del derecho internacional.
La jurista sudafricana Navi Pillay, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2026

La jurista sudafricana Navanethem “Navi” Pillay fue distinguida este viernes con el Premio Nobel de la Paz 2026 por una trayectoria dedicada a fortalecer el derecho internacional y a combatir la impunidad de los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio.

El Comité Noruego del Nobel anunció la decisión en Oslo y presentó a Pillay, de 85 años, como una figura que ha unido la defensa de las víctimas con la construcción de instituciones capaces de exigir responsabilidades a gobiernos y dirigentes. La elección coloca a la justicia, y no solamente a la negociación diplomática, en el centro de la conversación mundial sobre la paz.

Un premio que vincula la paz con la justicia

El fallo subrayó que el Estado de derecho es una condición para resolver los conflictos por vías no violentas. En un escenario de guerras prolongadas, crisis humanitarias y presión sobre los tribunales internacionales, el comité consideró que las normas comunes y la rendición de cuentas son herramientas indispensables para prevenir nuevos abusos.

El reconocimiento valora tanto los precedentes jurídicos impulsados por Pillay como su defensa de instituciones multilaterales. Su trabajo ha sostenido que los delitos más graves no pueden quedar fuera del alcance de la justicia por la posición política, militar o económica de quienes los cometen.

La decisión también envía un mensaje sobre la situación actual de jueces y organismos internacionales, sometidos a cuestionamientos y sanciones. Al premiar a una jurista, el comité reivindicó el papel de quienes preservan reglas aplicables a todos los Estados, incluso cuando hacerlo genera presión diplomática.

De Durban a los tribunales internacionales

Pillay nació en Durban en 1941, dentro de una familia de origen tamil indio, y creció bajo el régimen del apartheid. En 1967 se convirtió en la primera mujer en ejercer la abogacía en la provincia de Natal. Más adelante fue la primera mujer negra incorporada como jueza al Tribunal Superior de Sudáfrica, después de años dedicados a defender a opositores del sistema de segregación.

Su experiencia sudafricana marcó una carrera enfocada en la discriminación estructural y los derechos fundamentales. El tránsito hacia la justicia internacional se produjo en 1995, cuando fue elegida jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda. Permaneció ocho años en esa institución y la presidió entre 1999 y 2003.

Durante ese periodo, el tribunal estableció un precedente decisivo en el caso de Jean-Paul Akayesu: reconoció que la violación y otras formas de violencia sexual pueden constituir actos de genocidio cuando se cometen con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo protegido. Ese avance amplió la manera de investigar y juzgar la violencia utilizada como instrumento de guerra.

Una trayectoria en la ONU y las cortes

La jurista integró la Corte Penal Internacional entre 2003 y 2008. Después ocupó el cargo de alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, de 2008 a 2014, desde donde defendió estándares universales y documentó violaciones en distintos conflictos.

También presidió una comisión independiente de investigación de la ONU sobre el territorio palestino ocupado y participó como jueza ad hoc de la Corte Internacional de Justicia en el proceso presentado por Gambia contra Myanmar por el trato a la población rohinyá. Es, además, cofundadora de Equality Now, organización que promueve los derechos de las mujeres y las niñas.

El conjunto de esas funciones explica la elección: Pillay no representa un solo episodio, sino décadas de trabajo para convertir los principios internacionales en mecanismos concretos de investigación, juicio y reparación.

Entrega en Oslo y alcance del reconocimiento

El premio está dotado con 12 millones de coronas suecas, alrededor de 1.2 millones de dólares, además de una medalla y un diploma. La ceremonia se celebrará el 10 de diciembre en Oslo, fecha que coincide con el aniversario de la muerte de Alfred Nobel.

Para la edición de 2026 se recibieron 287 candidaturas: 208 personas y 79 organizaciones. Las nominaciones permanecen reservadas durante 50 años, por lo que las listas públicas previas al anuncio no equivalen a candidaturas confirmadas.

El galardón reconoce una idea concreta: la paz duradera necesita instituciones capaces de proteger a las víctimas y fijar límites al poder. Con Navi Pillay, el Nobel de este año convierte esa convicción en su principal mensaje internacional.

Fuentes: Noroeste, El Diario y ADN Sureste.

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