La posibilidad de una guerra a gran escala avanzó 16 lugares desde 2024 y se convirtió en una de las amenazas mundiales más urgentes y peor atendidas, de acuerdo con el Informe Mundial sobre Riesgos 2026 de las Naciones Unidas. El 36 por ciento de los participantes prevé que podría afectar significativamente a parte de la humanidad en un año y el 76 por ciento dentro de siete años.
El estudio reunió respuestas de 1,300 representantes de gobiernos, organismos internacionales, sociedad civil, empresas y academia en todas las regiones. El grupo evaluó 28 amenazas y calificó tanto su importancia como la capacidad internacional para anticiparlas y contenerlas. La inacción frente al cambio climático conservó el primer lugar general.
La guerra fue el único riesgo alto en todos los indicadores
Entre las 28 amenazas examinadas, la guerra a gran escala fue la única situada en los primeros puestos por importancia, cercanía, conexión con otros peligros y baja preparación. Su ascenso modificó el mapa presentado dos años antes: una amenaza entonces percibida como distante pasó al centro de las preocupaciones políticas.
La inquietud por la guerra y las tensiones geopolíticas aparece en las siete regiones analizadas. Ambas están entre los diez riesgos más importantes en todas y entre los cinco primeros en seis. En 2024, cada una figuraba entre las cinco principales preocupaciones solamente en una región.
Armas, finanzas e inteligencia artificial cambian por región
La clasificación presenta diferencias territoriales. Las armas de destrucción masiva ingresaron entre los diez riesgos principales en Asia Central y Meridional, África Subsahariana y Oceanía. En Asia Oriental y Sudoriental creció la preocupación por una crisis financiera mundial, la inteligencia artificial y la concentración del poder tecnológico.
La inteligencia artificial también quedó entre las diez amenazas principales en Europa y América del Norte. En contraste, las nuevas pandemias y los riesgos biológicos perdieron posiciones y ya no aparecen entre los diez primeros en ninguna región. El movimiento refleja un cambio en la percepción comparada de los peligros, no una medición directa de que unos hayan desaparecido.
El clima mantiene el primer puesto entre las amenazas
Aunque los riesgos políticos avanzaron con fuerza, la falta de acción frente al cambio climático permanece como el mayor riesgo global. Los problemas ambientales recibieron menos atención que en 2024, pero el documento advierte que esa variación no significa que sean menos graves. El informe mide percepciones, que pueden moverse aunque el peligro permanezca.
El clima, además, se conecta con la escasez de recursos naturales. Esa escasez puede alimentar tensiones geopolíticas, mientras la fragmentación económica, la desinformación y el debilitamiento de las instituciones multilaterales también aumentan la presión. El documento describe una cadena en la que distintos riesgos se refuerzan entre sí y elevan la posibilidad de conflictos mayores.
El 86% considera insuficiente la financiación preventiva
La confianza en la capacidad de contener amenazas disminuyó en 23 de los 28 ámbitos. Al mismo tiempo, 86 por ciento de los encuestados calificó como insuficientes los recursos destinados a prevenir y reducir los efectos. La debilidad de los mecanismos de gobernanza, los problemas de coordinación y la falta de consenso político aparecen entre los principales obstáculos.
Para la inteligencia artificial, la desinformación y otras tecnologías emergentes, la falta de datos compartidos dificulta incluso comprender la dimensión del riesgo antes de regularlo. Los participantes consideran al sistema multilateral menos preparado ante los peligros tecnológicos que ante cualquier otra categoría. António Guterres señaló que las instituciones encargadas de responder son percibidas como menos capaces de actuar y sostuvo que la cooperación entre gobiernos sigue siendo la vía más eficaz identificada por el estudio.
Fuentes: Noticias ONU






