9 de octubre de 2026

Sequía golpea cinco mil hectáreas de caña en el Soconusco

Productores reportan pérdidas por 300 millones de pesos y una reducción prevista de 350 mil toneladas para la próxima zafra en el Soconusco.
Cultivo de caña de azúcar afectado por la sequía en la región del Soconusco, Chiapas
Productores de la región del Soconusco reportaron daños severos en plantaciones de caña de azúcar.

Productores de caña de azúcar del Soconusco reportaron este viernes la pérdida total de cerca de cinco mil hectáreas por la sequía prolongada y la canícula extrema que afectaron a Chiapas durante los últimos meses. El daño se concentra principalmente en Mazatán y Tapachula, aunque también alcanza cultivos de Huixtla, Huehuetán, Acapetahua y Escuintla, municipios vinculados al abasto del ingenio Belisario Domínguez.

La superficie señalada representa una parte considerable de las aproximadamente 18 mil hectáreas sembradas para abastecer al complejo azucarero de Huixtla. El balance fue difundido por agricultores de la región, quienes advirtieron que la falta de humedad impidió la recuperación de numerosas cepas y dejó una afectación que ya no podrá revertirse antes del siguiente ciclo de cosecha.

Cinco mil hectáreas quedaron sin posibilidad de recuperación

El panorama descrito por el sector cañero no se limita a una disminución temporal del crecimiento. Según el reporte conocido este 9 de octubre, las plantas dañadas perdieron la capacidad de regenerarse después de alrededor de tres meses con lluvias insuficientes. Esa condición llevó a considerar como pérdida total los terrenos más afectados.

Mazatán y Tapachula reúnen la mayor superficie dañada, mientras que Huixtla, Huehuetán, Acapetahua y Escuintla también presentan parcelas comprometidas. La dispersión territorial del problema amplía sus efectos, pues la actividad cañera involucra tanto a quienes trabajan directamente las tierras como a las labores de corte, traslado y recepción de la materia prima.

Los productores estimaron que el impacto podría traducirse en unas 350 mil toneladas menos de caña durante la próxima zafra. La cifra es una proyección del propio sector y dependerá del comportamiento final de los cultivos que todavía permanecen en pie, así como de las condiciones climáticas de las semanas siguientes.

Daño económico estimado en 300 millones de pesos

Además de la reducción prevista en el volumen de cosecha, los agricultores calcularon pérdidas cercanas a los 300 millones de pesos. El monto considera el valor de la producción que dejaría de llegar al ingenio y refleja la dimensión económica de una actividad que sostiene ingresos en distintos municipios del Soconusco.

La siguiente zafra comenzaría con una menor disponibilidad de materia prima. Para las familias productoras, la afectación supone enfrentar gastos ya realizados en preparación del terreno, mantenimiento y manejo del cultivo sin contar con el rendimiento esperado. La pérdida de la cepa también obliga a pensar en nuevas labores para restablecer las parcelas, en lugar de limitarse al cuidado habitual de plantas que vuelven a brotar.

El reporte no presenta todavía un censo oficial que precise el daño por localidad o productor. Por ello, las cifras difundidas funcionan como una estimación regional de quienes trabajan en la cadena cañera y requieren ser contrastadas mediante una revisión técnica de campo.

Cañeros piden un censo y atención institucional

Los representantes del sector señalaron que solicitaron una declaratoria oficial de desastre por sequía y que, hasta el momento, no se ha realizado el censo de daños que reclaman a las autoridades agropecuarias. Ese levantamiento permitiría identificar con mayor detalle las parcelas afectadas y establecer la magnitud de las pérdidas en cada municipio.

También expresaron inconformidad porque, según su testimonio, la caña de azúcar y la soya no fueron incluidas entre los cultivos considerados en un esquema emergente de apoyo por sequía. Los agricultores indicaron que conocieron medidas dirigidas a maíz, sorgo, café y cacao, pero no encontraron una vía equivalente para las plantaciones cañeras perjudicadas.

La petición central es que el daño sea documentado de manera directa. Un registro verificable serviría para separar las pérdidas totales de las afectaciones parciales, ubicar las zonas más presionadas y dar una base concreta a cualquier decisión posterior. Los productores sostienen que la ausencia de ese diagnóstico mantiene a las familias en incertidumbre.

La próxima zafra será la prueba del alcance real

La disminución calculada de 350 mil toneladas coloca a la próxima cosecha como el momento en que podrá medirse con mayor precisión el impacto de la sequía. Hasta entonces, la prioridad para los cañeros es conservar las áreas que todavía tienen posibilidades de producir y obtener una evaluación formal de las parcelas perdidas.

El caso también exhibe la vulnerabilidad de una actividad agrícola dependiente de la lluvia cuando se combinan un estiaje largo y temperaturas extremas. En los seis municipios mencionados, el desafío inmediato será evitar que la falta de información retrase la atención de los daños y preparar la recuperación productiva de los terrenos que deban volver a sembrarse.

La dimensión definitiva se conocerá cuando existan datos de campo y avance la zafra. Por ahora, el reporte de los agricultores ofrece una primera alerta regional: miles de hectáreas dejaron de producir y el Soconusco enfrenta una reducción importante en uno de sus cultivos de mayor arraigo.

Fuentes: Meganoticias.

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