México cubrió con importaciones 38 por ciento de su consumo de diésel durante el primer semestre de 2026, una dependencia concentrada casi por completo en Estados Unidos que coincide con precios récord, inventarios limitados y un mayor déficit comercial de Petróleos Mexicanos.
El país consumió en promedio 442 mil barriles diarios de diésel entre enero y junio. La producción nacional aportó 273 mil barriles por día, mientras Pemex importó 74 mil y las empresas privadas compraron otros 95 mil en el exterior, de acuerdo con un análisis elaborado por Francisco Barnés de Castro, integrante del Observatorio Ciudadano de la Energía.
Estados Unidos suministró 98 por ciento de esas compras internacionales. Esa concentración adquirió relevancia después de que el gobierno estadounidense comenzó a evaluar una restricción total o parcial a sus exportaciones de diésel, en un periodo de menor capacidad de refinación mundial y encarecimiento de los combustibles terminados.
El precio estadounidense alcanzó un máximo histórico
El precio promedio nacional del diésel en Estados Unidos llegó a 6.43 dólares por galón el 29 de septiembre, frente a 5.60 dólares un mes antes. El combustible había marcado un máximo histórico de 6.53 dólares por galón el 22 de septiembre, de acuerdo con datos de la Asociación Automovilística Estadounidense.
El gobierno de Estados Unidos analiza limitar las exportaciones durante 90 días. El presidente Donald Trump respaldó públicamente la medida y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló que su administración estudia la capacidad global de refinación y los efectos que tendría una prohibición completa o parcial sobre el mercado internacional.
Ramsés Pech, socio de Grupo Caravia, indicó que en el mundo se procesan 4.2 millones de barriles diarios menos que hace un año. La reducción de la oferta de refinados ocurre al mismo tiempo que crece la demanda de productos terminados, una combinación que ya se refleja en las cotizaciones del diésel.
Hacienda absorbe 8.54 pesos por cada litro
En México, el precio permanece contenido mediante estímulos fiscales y descuentos aplicados por Pemex. Para la semana del 26 de septiembre al 2 de octubre, la Secretaría de Hacienda fijó un estímulo de 100 por ciento al impuesto especial sobre el diésel, equivalente a 7.36 pesos por litro, además de un apoyo complementario de 1.18 pesos.
Los dos componentes suman 8.54 pesos por litro. Sin esa intervención, el cálculo del precio nacional rondaría 35.55 pesos por litro. La política oficial mantiene un precio máximo de 27 pesos para este combustible, utilizado de manera amplia por el autotransporte de carga, el transporte de pasajeros y distintas actividades industriales.
La capacidad de respuesta ante una interrupción es reducida. Los inventarios disponibles equivalen aproximadamente a cinco días de consumo, de acuerdo con Pech. La Agencia Internacional de Energía utiliza como referencia un nivel de 90 días; el especialista consideró razonable que el país dispusiera al menos de 30 días.
La refinación nacional aún no cubre la demanda
La mayor producción de las refinerías mexicanas no ha cerrado la brecha. Salina Cruz procesó 262 mil 500 barriles diarios de petrolíferos en julio y 16 por ciento correspondió a diésel, cerca de 42 mil barriles. En el mismo mes, la refinería Olmeca produjo 252 mil 500 barriles diarios de petrolíferos, de los cuales 37 por ciento, unos 93 mil 400 barriles, fueron diésel.
La diferencia entre producción y consumo también aparece en las cuentas comerciales de Pemex. Entre enero y agosto, la empresa registró exportaciones petroleras por 11 mil 700 millones de dólares e importaciones, principalmente de petrolíferos, por 15 mil 700 millones. El saldo negativo fue de cuatro mil millones de dólares, cuatro veces el nivel observado en el mismo periodo del año anterior.
Las gasolinas representan el mayor componente de ese déficit. México consume cerca de 850 mil barriles diarios de gasolina y la producción nacional aporta menos de la mitad, de acuerdo con los últimos datos disponibles de la Secretaría de Energía. La refinación de Pemex promedió 1.1 millones de barriles diarios en agosto, mientras las exportaciones de crudo se ubicaron en 431 mil barriles diarios.
El balance de los primeros ocho meses reúne así dos presiones: compras externas de combustibles por encima de las exportaciones petroleras y una dependencia del diésel estadounidense en un momento de precios elevados. Las cifras de producción de Salina Cruz y Olmeca muestran avances en volumen, pero la demanda nacional todavía requiere importaciones para completar el suministro.
Fuentes: Expansión, Bloomberg Línea.






