La inversión fija bruta de México creció 6 por ciento anual en julio de 2026, su mayor avance en dos años, impulsada por un repunte de la maquinaria y el equipo y por una aceleración del componente privado.
El indicador también aumentó 1.4 por ciento frente a junio, con cifras desestacionalizadas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. El resultado ofrece una señal de recuperación de los recursos destinados a construcción, infraestructura, maquinaria y otros activos que amplían la capacidad productiva, aunque los componentes avanzaron a velocidades distintas.
La maquinaria tomó el impulso mensual
El gasto en maquinaria y equipo subió 4.5 por ciento durante julio respecto al mes anterior, mientras la construcción retrocedió 1.5 por ciento en la misma comparación. El contraste muestra que la recuperación del mes se concentró en la adquisición de bienes productivos y no se distribuyó de manera uniforme entre todos los activos.
En su comparación anual, la inversión en maquinaria y equipo avanzó 4.9 por ciento, la tasa más alta en 23 meses. El equipo importado fue el principal motor de ese resultado: la maquinaria y otros bienes provenientes del exterior crecieron 14 por ciento, aunque el equipo de transporte importado cayó 7.9 por ciento.
La maquinaria y equipo de origen nacional disminuyó 3.1 por ciento anual. Dentro de ese componente, el equipo de transporte bajó 0.8 por ciento y el resto de la maquinaria, equipo y otros bienes retrocedió 5.3 por ciento. La diferencia entre bienes nacionales e importados revela que el repunte estuvo apoyado en compras externas específicas.
La construcción avanzó frente a 2025
Aunque la construcción bajó en la medición mensual, mantuvo un crecimiento de 6.9 por ciento frente a julio de 2025. La edificación residencial aumentó 9.2 por ciento y la no residencial avanzó 4 por ciento. Así, el sector siguió aportando al resultado anual después de sostener buena parte del indicador durante los meses anteriores.
La comparación entre ambos periodos es importante: una caída contra junio describe el movimiento más reciente, mientras el avance anual muestra que el nivel permaneció por encima del registrado un año antes. Las dos lecturas confirman una mejoría, pero también una recuperación con altibajos entre construcción y equipo.
La inversión privada acelera, pero el acumulado sigue débil
Con cifras desestacionalizadas, la inversión contratada por el sector privado creció 5.9 por ciento anual en julio, después de avanzar 3.9 por ciento en junio. Fue su expansión más elevada en 30 meses. El componente público aumentó 6.9 por ciento, pero desaceleró con fuerza desde el 17.3 por ciento del mes anterior.
Las cifras originales ofrecen otro ángulo. En julio, la formación de capital del sector privado avanzó 6.7 por ciento y la pública 6.2 por ciento. Sin embargo, entre enero y julio la privada acumuló apenas 0.4 por ciento, frente a un incremento de 10.2 por ciento de la pública. El dato mensual favorable todavía debe sostenerse para modificar con claridad el balance del año.
La inversión privada tiene un peso determinante porque financia plantas, parques industriales, maquinaria y procesos de modernización. Esos activos pueden elevar la producción futura, pero requieren decisiones que suelen responder a la demanda, el costo del financiamiento y la confianza sobre el entorno económico.
El cierre del año pondrá a prueba la recuperación
Los especialistas prevén que la inversión continúe recuperándose durante el segundo semestre, aunque advierten que aún no existe una tendencia firme. La desaceleración del componente público puede reducir el ritmo del indicador total, mientras las empresas mantienen cautela ante factores nacionales e internacionales.
Las estimaciones disponibles apuntan a un crecimiento anual moderado: Banco Base calcula que la inversión fija bruta avanzará 2 por ciento en 2026 y Banamex proyecta 1.5 por ciento. El reto será convertir el salto de julio en varios meses consecutivos de expansión, especialmente en inversión privada no residencial y en bienes de capital vinculados con nuevas plantas y mayor capacidad productiva.
El resultado de julio corta una etapa de debilidad y coloca a la maquinaria en el centro de la recuperación. Al mismo tiempo, la diferencia entre el dato del mes y el acumulado anual obliga a observar los siguientes registros antes de considerar consolidado el cambio de tendencia.
Fuentes: Líder Empresarial, El Financiero









