27 de mayo de 2024

‘Viacrucis Migrante’ recorre 58 kilómetros de la frontera de Chiapas

El pasado domingo, más de tres mil niños, niñas, mujeres y hombres salieron de Tapachula rumbo a la Basílica de Guadalupe, como parte de una caravana migrante que denuncia las constantes violaciones a sus derechos humanos


La muerte de Melvin Saúl Chacón, un hondureño que formaba parte de la Caravana Migrante que partió de Tapachula el pasado domingo, ha desatado diversas protestas de hombres y mujeres de diversas nacionalidades que buscan llegar a la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México. En su caminar cuentan sus historias y buscan la ayuda de los chiapanecos.

La mañana de este miércoles, la caravana integrada por más de tres mil hombres, mujeres, niñas y niños provenientes de El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Honduras, Venezuela, Cuba, Colombia y Haití, partió del municipio de Huixtla y arribó a Villa Comaltitlán, donde se han instalado en el parque central.

Cientos de migrantes salieron este domingo de Tapachula y buscan llegar a la Ciudad de México: Foto: Issa Maldonado

Allí, los migrantes buscan atención médica, pues los estragos de las altas temperaturas y la caminata de más de 59 kilómetros ya han deteriorado la salud de cientos de mujeres y hombres, así como de los niños y niñas que han tenido que caminar bajo temperaturas de hasta 39 grados.

Cesar Augusto Hernández, es un guatemalteco de 24 años que se ha sumado a la caravana. La huida desesperada de su país se originó cuando bandas criminales lo secuestraron y luego lo obligaron a trabajar para exigirle una cuota.

“Todos tenemos nuestro propósito para salir adelante y aunque hay muchas dificultades, pidiéndole a Dios sabemos que todo va a estar bien. La mayoría de nosotros hemos salido de nuestros países por amenazas o la violencia. No es justo que nos quiten la vida así nomás, todos merecemos un respeto y una integridad para poder trabajar libres sin ser amenazados”, dice mientras descansa de la caminata bajo un árbol de ceiba.

Migrar en silla de ruedas

En la carretera del municipio de Huixtla, Aida Pérez Vargas empuja con esfuerzo la silla de su hijo de 18 años. Cuando nació, le diagnosticaron parálisis cerebral y otras condiciones que requieren una cirugía que, en su país, no puede pagar.

Dueña de un pequeño negocio, Aida recibió amenazas de un grupo criminal que le exigía su cuota diaria.

“Yo soy una madre sola, a mí me amenazaron con matarme a mí y a mis hijos, quiero llegar a Estados Unidos para que mi hijo sea operado. Solo buscamos trabajar honradamente”, dice mientras limpia el rostro sudado de su hijo.

La muerte de Melvin, provocó la indignación de los migrantes que pidieron “No más muertos”, “No somos animales, queremos justicia” y “Honduras de luto”.

Durante la caravana migrante, un niño venezolano abraza a su mascota que lo acampana en la caminata. Foto: Issa Maldonado

En Villa Comaltitlán, con el cansancio visible en todo el cuerpo, los migrantes solicitaron visas humanitarias en la estación migratoria del Instituto Nacional de Migración, para que puedan transitar libremente por México, sin embargo, las solicitudes fueron rechazadas.

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