5 de marzo de 2024

¿Por qué el terremoto en Japón fue devastador, siendo uno de los países más preparados en sismología?

Luego del terremoto de magnitud 7.6 en el que se contabilizan 65 muertos y que derrumbó más de 25 edificios en Japón, EL UNIVERSAL entrevistó al doctor en Sismología por la Universidad de Niza Sophia-Antipolis y exjefe del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM, Víctor Manuel Cruz Atienza, para saber si en México podría ocurrir un sismo similar.

El experto aclaró que Japón es uno de los países que más observación de los fenómenos telúricos tiene, además posee especialistas y gente dedicada a la creación de medidas preventivas; sin embargo, éste terremoto «fue muy cercano a la superficie y debajo de una población supone un peligro muy alto».

«El terremoto ocurrió relativamente lejos de la zona de subducción. Fue un terremoto somero, superficial, también conocido como una falla inversa, es decir, producto de esfuerzos comprensivos de más o menos a 10 kilómetros de profundidad, que es muy poco para un 7.6; entonces esto en el epicentro que fue en la parte oeste de Japón, provocó aceleraciones del terreno muy altas y prolongadas.
«Algunas, tengo entendido que rebasaron la aceleración, que es el parámetro de la intensidad de la sacudida del suelo y éstas sobrepasaron una vez la aceleración de la gravedad, o sea, 1G que es muchísimo; que las estructuras puedan soportar sacudidas de esta naturaleza no son frecuentes, por eso es un desafío muy grande para los ingenieros», explicó Cruz Atienza.

El exjefe del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM aseguró que en México no suelen ocurrir terremotos con estas características.

«Los sismos reportados en México, escasos pero han habido, lejos de la zona de subducción, tierra adentro y superficiales, son fallas normales por esfuerzos extensivos. Esas fallas que se deforman en toda la Faja Volcánica transmexicana donde se encuentra la Ciudad de México y desde Colima hasta Veracruz, son muy poco activas. Pero han habido terremotos importantes que conocemos en 1912 en Acambay a 100 kilómetros de la CDMX, que de ocurrir, debido al desarrollo de la ciudad, podría suponer un peligro significativo», detalló el especialista.

Cruz Atienza aseguró que los microsismos, como los ocurridos recientemente en la CDMX, son fallas normales por esfuerzos distensivos, es decir, hay muchas fallas en el Eje Volcánico trasmexicano que podrían dar lugar, eventualmente, a sismos de mayor magnitud de las que hemos visto».

Por eso para el doctor en Sismología es importante que la población atienda las medidas de prevención que da Protección Civil y el gobierno de México.

Porque ante sacudidas del suelo tan violentas, por más eficaces que se conciban los códigos de construcción como los que hay en nuestro país, pueden suponer importantes riesgos.

Para el experto en sismología, no hay antecedentes en la CDMX de algún terremoto justo abajo de la ciudad. «Por lo que no podemos asegurar o avanzar, si no sabemos si las fallas que rompen durante estos microsismos, podrían eventualmente alojar una ruptura más grande».

Con información de: El Universal

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