El Museo de la Marimba de Tuxtla Gutiérrez permanece sin las 23 piezas que integraban su colección central, retiradas del inmueble hace entre cuatro y cinco meses sin que se haya informado públicamente su destino.
La ausencia modifica de manera sustancial la visita a un espacio concebido para mostrar uno de los instrumentos más representativos de Chiapas. El edificio sigue bajo resguardo policial, pero los elementos asignados al lugar no cuentan con información sobre el traslado de las marimbas ni sobre la fecha en que podrían regresar.
Veintitrés instrumentos fuera de las salas
La colección retirada estaba formada por 23 marimbas. Esa cifra representa el núcleo material de un museo cuya identidad, nombre y recorrido dependen directamente de la exhibición del instrumento. El retiro no ocurrió en los últimos días: el lapso señalado abarca ya cuatro o cinco meses, por lo que la ausencia se ha prolongado durante buena parte de 2026.
Hasta este 17 de septiembre no se ha precisado si las piezas fueron trasladadas para mantenimiento, restauración, resguardo preventivo o una reorganización museográfica. Tampoco existe una fecha confirmada para su reinstalación. La falta de esos datos impide conocer el estado actual de la colección y el motivo administrativo o técnico que originó su salida.
Un recinto ligado al Parque de la Marimba
El museo forma parte del corredor cultural asociado al Parque de la Marimba, uno de los puntos de reunión más reconocibles de Tuxtla Gutiérrez. Su función es distinta a la de las presentaciones musicales al aire libre: mientras el parque mantiene una relación cotidiana entre intérpretes, bailarines y público, el recinto ofrece una vía para conocer el instrumento como objeto histórico y artesanal.
Las marimbas exhibidas permitían observar diferencias de tamaño, construcción y uso. También daban soporte físico a la explicación de su evolución y de la participación de músicos y constructores en la tradición chiapaneca. Sin esas piezas, el contenido principal del recorrido queda reducido, aun cuando el inmueble conserve otros elementos informativos o permanezca abierto bajo vigilancia.
El resguardo no aclara el traslado
Los policías que custodian el edificio desconocen adónde fueron llevados los instrumentos. Su presencia confirma que existe vigilancia en el lugar, pero no sustituye la información que corresponde a la administración del recinto o a la autoridad responsable de la colección. La situación deja sin respuesta tres datos concretos: quién autorizó la salida, en qué condiciones se encuentran las marimbas y cuándo volverán.
La falta de una comunicación visible cobra relevancia porque se trata de bienes vinculados con el patrimonio cultural de la capital. La marimba no funciona únicamente como acompañamiento musical en celebraciones; también identifica repertorios, agrupaciones y espacios públicos de Chiapas. En el museo, esa tradición se presenta mediante piezas que pueden ser vistas de cerca y comparadas entre sí.
Una colección sin fecha de retorno
El periodo transcurrido convierte el caso en algo más que una interrupción breve del montaje. Cuatro o cinco meses equivalen a una temporada completa sin los instrumentos que justifican el nombre del recinto. Durante ese tiempo, visitantes locales y viajeros han encontrado un museo sin su conjunto principal y sin un calendario público para la recuperación de la exhibición.
La colección sigue fuera de las salas y no hay confirmación oficial sobre su ubicación. El dato disponible se limita al número de instrumentos retirados, el tiempo aproximado desde su salida y el desconocimiento expresado por quienes resguardan el edificio. Hasta que la autoridad responsable detalle el movimiento, el Museo de la Marimba continuará sin las 23 marimbas que daban sustancia a su recorrido.
Fuentes: El Heraldo de Chiapas





