7 de agosto de 2026

México y Perú restablecen relaciones diplomáticas tras acuerdo por Betssy Chávez

México y Perú reanudaron sus relaciones diplomáticas después de que Lima otorgó un salvoconducto a Betssy Chávez para viajar a territorio mexicano.
Betssy Chávez durante una audiencia en Perú antes de viajar a México
Betssy Chávez recibió un salvoconducto para viajar a México, paso ligado al restablecimiento de relaciones con Perú. Foto: France 24/AFP.

México y Perú acordaron restablecer este viernes 7 de agosto sus relaciones diplomáticas, interrumpidas desde noviembre de 2025, después de que el gobierno peruano otorgó un salvoconducto a la ex primera ministra Betssy Chávez para viajar a territorio mexicano.

Las cancillerías de ambos países difundieron un comunicado conjunto en el que apelaron a los lazos históricos de amistad y cooperación para reanudar formalmente el vínculo. También reafirmaron su compromiso con el derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

El acuerdo permite retomar la representación política de alto nivel después de meses en los que los intereses mexicanos en Lima estuvieron bajo protección de la Embajada de Brasil. La normalización fue precedida por conversaciones entre las nuevas autoridades peruanas y el gobierno de México.

El salvoconducto abrió la ruta para el acuerdo

Betssy Chávez, quien encabezó el Consejo de Ministros durante el gobierno de Pedro Castillo, se había refugiado en la Embajada de México en Lima después de recibir asilo político. Perú concedió finalmente el documento que le permitió salir del país y viajar a México.

La exfuncionaria fue trasladada a un aeropuerto militar de Lima y abordó una aeronave de la Fuerza Aérea Mexicana. El gobierno mexicano informó que su llegada formó parte de las condiciones que destrabaron el diálogo diplomático con la administración peruana.

Perú señaló que el salvoconducto se otorgó en cumplimiento de sus obligaciones internacionales en materia de asilo diplomático. Al mismo tiempo, sus autoridades se reservaron la posibilidad de activar mecanismos judiciales de extradición en el futuro.

La relación se rompió tras una disputa por el asilo

El deterioro bilateral comenzó después de la destitución y detención de Pedro Castillo en diciembre de 2022. México mantuvo una postura crítica sobre el proceso peruano, ofreció refugio a familiares del exmandatario y posteriormente concedió asilo a Chávez.

La tensión escaló con declaraciones de personas no gratas, retiro de embajadores y una representación reducida a encargados de negocios. En noviembre de 2025, el entonces gobierno peruano rompió la relación después de calificar el asilo de Chávez como una injerencia y un acto inamistoso.

México defendió su decisión con base en la tradición de asilo y la Convención de Caracas de 1954. El desacuerdo jurídico y político no desaparece por completo, pero ambos gobiernos decidieron separar esas diferencias de la necesidad de recuperar canales formales de comunicación.

Las cancillerías retomarán cooperación y representación

El restablecimiento abre la puerta al regreso gradual de embajadores, reuniones bilaterales y coordinación consular. También permite normalizar gestiones para ciudadanos de ambos países, asuntos comerciales, cooperación cultural y participación conjunta en mecanismos regionales.

El comunicado no detalló un calendario para la designación de titulares en las embajadas. Por ahora, la decisión principal consiste en reconocer nuevamente la relación diplomática plena y habilitar a las cancillerías para definir los pasos administrativos siguientes.

El canciller peruano Carlos Espá expresó satisfacción por el acuerdo y confirmó que la salida de Chávez se realizó en condiciones de seguridad. Del lado mexicano, se presentó el salvoconducto como una acción de buena voluntad que permitió avanzar tras varias semanas de conversaciones.

La normalización no cancela las diferencias políticas

El gobierno mexicano anticipó que mantendrá su defensa política de Pedro Castillo, mientras Perú conserva su posición sobre los procesos judiciales de Castillo y Chávez. Esa divergencia seguirá presente aun con embajadas y canales oficiales nuevamente activos.

La utilidad inmediata del acuerdo será contar con vías directas para procesar esos desacuerdos sin llegar otra vez a una ruptura. La relación bilateral podrá avanzar si las partes convierten el comunicado en representación efectiva, diálogo consular y una agenda de cooperación verificable.

Para México, el episodio reafirma el peso del asilo en su política exterior; para Perú, muestra la posibilidad de restablecer vínculos sin renunciar a sus recursos legales. Los siguientes nombramientos diplomáticos y el manejo de una eventual solicitud judicial serán las primeras pruebas del nuevo entendimiento.

Fuentes: IMER Noticias y France 24.

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