El peso mexicano cerró este viernes 11 de septiembre en 16.9705 unidades por dólar, una apreciación diaria de 0.17 por ciento, pero concluyó la semana con una pérdida acumulada de 0.47 por ciento ante la cautela global por inflación, tasas y tensiones comerciales.
La cotización oficial del Banco de México significó una ganancia de 2.91 centavos frente al cierre previo. Durante la sesión, la moneda se movió en un margen estrecho, entre 16.96 y 16.98 pesos por dólar, y completó ocho jornadas consecutivas por debajo de la barrera de 17 unidades.
El avance diario contrastó con el balance semanal y con el retroceso de la Bolsa Mexicana de Valores. Los inversionistas evaluaron al mismo tiempo un reporte de inflación estadounidense que elevó las apuestas de un incremento de tasas y un dato de actividad industrial mexicana mejor de lo previsto.
El peso resiste bajo las 17 unidades
La moneda nacional logró conservar un nivel que el mercado sigue como referencia psicológica. Aunque el resultado de la sesión fue favorable, la pérdida semanal de 7.93 centavos mostró que el entorno continúa sujeto a cambios rápidos en el apetito por riesgo, especialmente ante señales de mayor presión en los precios internacionales de la energía.
En ventanillas de Banamex, el dólar se vendió en 17.38 pesos, una diferencia respecto de la referencia interbancaria que incorpora los costos y márgenes de las operaciones al público. El índice dólar, que compara a la divisa estadounidense con una canasta de monedas relevantes, se mantuvo alrededor de 99 puntos durante la jornada.
La estabilidad debajo de 17 pesos no elimina la volatilidad de corto plazo. La reacción del tipo de cambio dependerá de las decisiones monetarias en Estados Unidos, de los rendimientos de los bonos y de cualquier cambio en las tensiones geopolíticas o comerciales.
Inflación de Estados Unidos mueve las apuestas
El índice de precios al consumidor estadounidense registró una tasa anual de 3.4 por ciento en agosto, mientras la medición subyacente se ubicó en 2.4 por ciento. Los datos fortalecieron la expectativa de que la Reserva Federal eleve su tasa en su reunión de los días 15 y 16 de septiembre.
Los mercados monetarios asignaron una probabilidad de 71.3 por ciento a un incremento de 25 puntos base. Una tasa más alta en Estados Unidos suele apoyar al dólar porque eleva el rendimiento de los instrumentos denominados en esa moneda y puede reducir la ventaja relativa que ofrecen los activos mexicanos.
En el mercado de deuda, el bono estadounidense a diez años registró un rendimiento de 4.97 por ciento, frente a 9.46 por ciento del bono mexicano del mismo plazo. La distancia entre ambos rendimientos seguirá siendo una variable clave para los flujos hacia pesos, sobre todo si la política de la Reserva Federal cambia la percepción de riesgo.
La industria mexicana aporta soporte
El contrapeso local llegó desde la producción industrial de julio, que avanzó 2.7 por ciento anual y superó la expectativa de 1.8 por ciento. El crecimiento estuvo impulsado por las manufacturas y la construcción, dos actividades con peso importante en la demanda de insumos, empleo e inversión.
El dato ofreció una señal de fortaleza de la economía real y ayudó a contener la presión sobre la moneda, aunque su efecto en los mercados fue moderado. La expectativa predominante es que el Banco de México mantenga sin cambios su tasa de referencia durante más tiempo, una postura que también influye en el atractivo de los instrumentos locales.
Para empresas importadoras, una cotización por debajo de 17 pesos reduce el costo inmediato de mercancías y componentes pagados en dólares. Para exportadores y receptores de ingresos en moneda estadounidense, en cambio, un peso más firme puede disminuir la conversión de sus ventas o transferencias.
Bolsa y bonos cierran con señales mixtas
El índice S&P/BMV IPC bajó 0.28 por ciento, hasta 63 mil 924.77 puntos, y acumuló una caída semanal de 1.45 por ciento. Gentera encabezó los descensos de la sesión con una baja de 1.94 por ciento, seguida por Pinfra, cuyos títulos cedieron 1.90 por ciento.
En la deuda mexicana, el rendimiento del bono gubernamental a diez años aumentó tres puntos base a 9.46 por ciento, mientras el instrumento a 20 años bajó un punto a 9.97 por ciento. Los movimientos reflejaron una jornada sin una dirección uniforme entre moneda, acciones y renta fija.
La próxima decisión de la Reserva Federal será el principal punto de atención. Hasta entonces, el peso enfrentará un equilibrio entre los mejores datos industriales de México, la posibilidad de tasas estadounidenses más altas y el riesgo de nuevos episodios comerciales o geopolíticos capaces de modificar los flujos de capital.
Fuentes: Milenio, EL CEO, El Financiero









