8 de agosto de 2026

Bats’i Fest cierra en Zinacantán con 30 años de rock indígena

El encuentro recorrió cinco municipios de Los Altos y cerró con Sak Tzevul, la Sinfónica de Chiapas y artistas de pueblos originarios.
Músicos participantes del Batsi Fest durante una presentación en Chiapas
El Batsi Fest 2026 recorrió cinco municipios de Los Altos de Chiapas. Foto: Proceso.

El Bats’i Fest 2026 cerró este sábado 8 de agosto en Zinacantán después de recorrer cinco municipios de Los Altos de Chiapas con conciertos, talleres y actividades dedicadas a la música de los pueblos originarios.

La edición se desarrolló del 6 al 8 de agosto en Chenalhó, Mitontic, Aldama, Chamula y Zinacantán. Su cierre tuvo como eje la celebración por los 30 años de Sak Tzevul, agrupación pionera del rock indígena, junto con la Orquesta Sinfónica de Chiapas y músicos invitados. La programación buscó que las expresiones contemporáneas en lenguas originarias llegaran a las propias comunidades y no quedaran concentradas en la capital estatal.

Cinco municipios reciben el festival

El recorrido municipal dio al encuentro una dimensión territorial. Cada sede aportó público, artistas y formas locales de participación a una agenda que incluyó conciertos, lecturas, danzas tradicionales, documentales y conversatorios. La Plaza Central de Zinacantán fue elegida para el concierto de clausura, con arreglos sinfónicos de Gerardo Aponte Cupido y la participación del maestro Israel Moreno.

Además de Sak Tzevul, el programa reunió a Hamac Caziim, Ik’al Ajaw, Kujipi, Yibel, Lumaltok, MC Fume, Yajvalel Vinajel, el Coro Alfa y Omega de Chimtic y El Gran Silencio. La selección combinó trayectorias consolidadas con proyectos de distintas comunidades y estados, todos vinculados con lenguas, memorias y sonidos de pueblos originarios.

Sak Tzevul celebra tres décadas

Fundado por músicos de Zinacantán, Sak Tzevul ha desarrollado durante tres décadas una propuesta que mezcla rock con lenguas mayas, entre ellas tsotsil, tseltal y tojolabal, además del español. Damián Martínez, cantante, guitarrista y compositor del grupo, explicó que la agrupación comenzó organizando pequeños festivales en comunidades donde este tipo de encuentros todavía era poco común.

La banda ha grabado seis discos y se ha presentado en escenarios de México y otros países. Su trayectoria ayuda a explicar el crecimiento de un público joven que escucha música contemporánea en lenguas indígenas. El aniversario no se planteó únicamente como homenaje, sino como una oportunidad para mostrar que estas expresiones tienen repertorios, audiencias y circuitos propios.

Lenguas originarias en escenarios propios

El festival retomó un esfuerzo iniciado años atrás con participación del Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígenas. Para sus organizadores, el rock funciona como punto de encuentro entre artistas que componen desde contextos comunitarios diferentes y que, al mismo tiempo, dialogan con géneros universales. Esa combinación permite compartir conocimientos sin reducir la cultura a una pieza estática.

Hamac Caziim, por ejemplo, fusiona cantos tradicionales del pueblo comcaác con música contemporánea. Kujipi, originario de Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca, trabaja con instrumentos de viento y combina elementos mixes con sonoridades balcánicas y recursos escénicos. La diversidad del cartel mostró que no existe una sola manera de hacer música indígena y que la lengua puede convivir con formatos nuevos.

Un espacio de intercambio comunitario

La directora del Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas, Angélica Altuzar Constantino, señaló que el encuentro articula trabajo institucional y de la sociedad civil. Esa colaboración permitió programar actividades más allá del concierto principal y convertir las sedes en espacios de intercambio entre comunidades de Chiapas y visitantes de otras entidades.

Para Damián Martínez, uno de los rasgos centrales es que el Bats’i Fest se realiza en los pueblos de origen. La decisión cambia quién recibe la actividad cultural y quién ocupa el escenario: las comunidades dejan de ser únicamente tema de exhibición y se vuelven anfitrionas, creadoras y público. El cierre en Zinacantán reafirmó esa orientación al combinar música tradicional, rock y formación sinfónica en una misma presentación.

La edición 2026 concluyó así con una celebración de largo aliento: tres décadas de trabajo de Sak Tzevul y un festival que se extiende por varios municipios. Su continuidad dependerá de mantener espacios dignos, programación diversa y participación comunitaria para que las lenguas originarias sigan presentes en la creación musical contemporánea.

Fuentes: Proceso y agenda pública del Bats’i Fest.

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