Productores agrícolas del Soconusco reportaron una combinación de lluvias irregulares, sequía y bajos precios que afectó durante el actual ciclo a las cosechas de rambután, papaya y plátano, con pagos de entre dos y tres pesos por kilogramo en algunos mercados de la región.
La situación fue expuesta en Tapachula por agricultores de la frontera sur. Mientras el rambután registró una sobreproducción atípica relacionada con cambios en el patrón de lluvias, la papaya perdió volumen por falta de precipitaciones y el plátano enfrentó una menor demanda y precios establecidos por intermediarios.
Los tres cultivos muestran resultados distintos ante las condiciones meteorológicas, pero convergen en la rentabilidad. Los agricultores deben cubrir fertilizantes, mantenimiento de huertas, mano de obra y transporte aun cuando el valor pagado por la cosecha se ubica por debajo de esos costos, de acuerdo con los testimonios reunidos en la región.
El rambután llegó a venderse en dos pesos por kilo
La cosecha de rambután aumentó de manera inusual. Los productores atribuyeron ese comportamiento a las irregularidades del temporal, que favorecieron una oferta mayor a la esperada. El volumen disponible presionó el mercado local y el kilogramo llegó a pagarse hasta en dos pesos.
Alfonso Pérez Romero, presidente de la Asociación Agrícola de Productores de Rambután en Chiapas, señaló que una cosecha abundante se convirtió en pérdidas económicas por las fallas en la cadena de comercialización. También reclamó atención institucional para el campo de la frontera sur.
El dirigente enumeró los gastos que continúan a cargo de las huertas: compra y aplicación de fertilizantes, trabajos de mantenimiento, contratación de personal para el corte y traslado del fruto. El ingreso de dos pesos por kilogramo, afirmó, no alcanza para absorber ese conjunto de erogaciones.
La sequía redujo el volumen de papaya
El comportamiento de la papaya fue distinto. En ese cultivo no hubo sobreoferta, sino una disminución de la cosecha. La sequía y la escasez de precipitaciones impidieron el desarrollo adecuado del fruto en plantaciones del Soconusco y redujeron de forma sensible el volumen recolectado.
Los cambios meteorológicos golpearon así por dos vías. En el rambután, la alteración de las lluvias fue relacionada con una producción excesiva que tiró el precio; en la papaya, la falta de agua limitó la formación del producto. Ambos casos fueron presentados por los agricultores como parte del mismo ciclo de dificultades para mantener sus unidades de producción.
El maíz también fue incluido entre los cultivos afectados en el panorama regional, aunque los testimonios disponibles detallaron principalmente la situación de las frutas tropicales. La preocupación de los agricultores se concentró en la coincidencia de problemas climáticos y comerciales durante una misma temporada.
Intermediarios pagan el plátano entre dos y tres pesos
Los pequeños productores de plátano reportaron una caída de la demanda. En ausencia de un precio oficial de garantía para el fruto, los intermediarios fijaron compras en un rango de dos a tres pesos por kilogramo. Los agricultores identificaron esa práctica como coyotaje y señalaron que el monto tampoco cubre los insumos utilizados en la plantación.
El precio bajo del plátano no provino de una cosecha abundante como en el rambután, sino de la combinación entre menor demanda y la capacidad de los compradores intermedios para determinar cuánto pagan. La diferencia permite distinguir los problemas de cada producto dentro de la misma región agrícola.
Para los agricultores, la falta de una referencia oficial deja la venta sujeta a negociaciones en las que el productor recibe entre dos y tres pesos. Ese rango se encuentra apenas por encima del mínimo mencionado para el rambután y mantiene la misma distancia frente al gasto requerido para cultivar, cortar y mover la producción.
El reporte agrícola del Soconusco reúne, por tanto, una sobreproducción de rambután, una cosecha reducida de papaya y una menor demanda de plátano. Pérez Romero concentró su declaración en las fallas de producción y comercialización que permiten que una temporada de abundancia termine sin utilidad para quienes mantienen las huertas.
Fuentes: Noticias de Chiapas









