22 de septiembre de 2026

Guterres advierte una reconfiguración global del poder

Guterres identificó cuatro pruebas globales y reclamó instituciones multilaterales capaces de someter el poder a reglas internacionales.
António Guterres pronuncia su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas
António Guterres expuso cuatro desafíos globales durante su último discurso anual ante líderes mundiales.

António Guterres advirtió ante la Asamblea General de la ONU que el poder mundial se desplaza entre nuevos centros económicos, grandes corporaciones y sistemas de inteligencia artificial, mientras las instituciones internacionales permanecen ancladas en una estructura de otra época.

El secretario general presentó el diagnóstico en su último discurso anual ante jefes de Estado y de gobierno, a cien días de concluir un mandato de diez años. Organizó su intervención alrededor de cuatro pruebas: guerra y paz, concentración de la riqueza, crisis climática e inteligencia artificial.

Guterres sostuvo que esos problemas no son episodios separados. Los reunió como manifestaciones de una misma disputa sobre quién toma decisiones, bajo qué reglas y con qué controles en un mundo cada vez más multipolar y tecnológicamente interdependiente.

Tres movimientos cambian la distribución del poder

El titular de la ONU identificó tres transformaciones simultáneas: el surgimiento de nuevos centros de poder económico, político y tecnológico; el traslado de atribuciones desde los gobiernos hacia un pequeño grupo de corporaciones e individuos; y la delegación creciente de decisiones en las máquinas.

Esa reconfiguración ocurre mientras los mecanismos de acción colectiva enfrentan una tensión creciente. Guterres planteó dos rutas: una fractura en bloques rivales, separados en los ámbitos económico, tecnológico y de seguridad, o un sistema multipolar interdependiente sostenido por instituciones multilaterales representativas.

La diferencia entre ambos escenarios radica, dijo, en si el poder queda sujeto a la ley y a la cooperación o se ejerce mediante la fuerza y la coerción. Su propuesta mantuvo a Naciones Unidas como centro de la coordinación internacional, pero acompañada de reformas institucionales.

Gaza, Ucrania, Sudán y Myanmar entran en el balance

Al revisar su década al frente de la organización, Guterres señaló la multiplicación de guerras, los ataques a civiles, la utilización del hambre, la muerte de trabajadores humanitarios y el debilitamiento del derecho internacional. Pidió defender la Carta de la ONU sin dobles raseros frente a los conflictos.

Su intervención mencionó de forma específica Gaza, Ucrania, Sudán y Myanmar. Las guerras, explicó, se desarrollaron junto con divisiones geopolíticas más profundas, desigualdades crecientes y una pérdida de confianza entre gobiernos y sociedades.

También renovó el llamado a reformar el Consejo de Seguridad. Calificó como injusto e indefendible que África continúe sin un asiento permanente, pese al peso demográfico y político del continente dentro de la organización.

Los planes climáticos deben abandonar combustibles fósiles

La tercera prueba abordada fue el cambio climático. Guterres describió la crisis como un desequilibrio entre generaciones: los beneficios se concentran en determinados grupos mientras las personas con menor responsabilidad sufren primero los daños.

El secretario general pidió a los gobiernos adoptar planes nacionales para abandonar progresivamente los combustibles fósiles. Los programas deberán alinearse con la meta de limitar el calentamiento a 1.5 grados Celsius e incluir protección para trabajadores y comunidades afectadas por la transición.

Durante su mandato, añadió, la crisis climática dejó de ser una advertencia lejana y se convirtió en una realidad cotidiana. Ese cambio acompañó el deterioro de la confianza y la desigualdad que su balance ubicó entre los rasgos centrales de la última década.

La ONU reclama supervisión independiente para la IA

La inteligencia artificial ocupó el último bloque del discurso. Guterres observó que la tecnología avanzó a una velocidad que sorprendió incluso a sus creadores y pidió construir un marco multilateral de gestión de riesgos con supervisión independiente.

El límite que trazó fue directo: las decisiones de vida o muerte no deben entregarse a las máquinas. La advertencia vincula el desarrollo tecnológico con las reglas internacionales, la rendición de cuentas y la participación de países que hoy no controlan los principales sistemas.

Guterres concluirá su mandato dentro de cien días y todavía no se conoce a su sucesor. Cerró la intervención con el compromiso de continuar defendiendo la paz y los valores de la Carta de las Naciones Unidas, al margen del cargo que ocupe después de dejar la secretaría general.

Fuentes: Noticias ONU

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