Donald Trump afirmó ante la 81 Asamblea General de la ONU, en Nueva York, que espera alcanzar un acuerdo con Irán después de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre.
El presidente de Estados Unidos vinculó el calendario de una posible negociación con los comicios de mitad de mandato y sostuvo que Teherán aguarda el resultado antes de tomar una decisión. En el mismo discurso combinó la oferta de un entendimiento con amenazas de nuevas acciones militares y reiteró que no permitirá a Irán obtener un arma nuclear.
Trump dijo que un acuerdo permitiría a Irán reconstruirse y recuperar su posición regional, pero también planteó la posibilidad de una respuesta rápida si no hay entendimiento. La intervención presentó la vía diplomática y la presión militar como partes de una misma estrategia frente al programa nuclear y las capacidades armamentísticas iraníes.
Las elecciones del 3 de noviembre entran en la negociación
El mandatario aseguró que las autoridades iraníes observan el desempeño del Partido Republicano en las elecciones de noviembre. Aunque su nombre no aparece en las boletas, Trump indicó que respaldará a los candidatos de su partido y consideró que el resultado influirá en el cálculo político de Teherán.
La declaración situó una eventual firma después de la jornada electoral, sin anunciar una fecha concreta, un borrador de acuerdo o las condiciones aceptadas por las dos partes. Trump se limitó a señalar que Estados Unidos espera una decisión iraní y que, desde su perspectiva, a Teherán no le conviene rechazar la negociación.
Washington mantiene el veto a un arma nuclear
Trump recordó que su administración abrió contactos con Irán y ofreció cooperación económica a cambio de poner fin al programa nuclear. Atribuyó a las autoridades iraníes el rechazo de esa propuesta y acusó al país de continuar el desarrollo de misiles y drones con capacidad para amenazar a otros Estados.
El presidente estadounidense sostuvo que nunca permitirá que Irán obtenga un arma nuclear. También defendió la ofensiva realizada junto con Israel y aseguró que esa operación redujo las capacidades militares iraníes. Esas afirmaciones fueron formuladas por Trump como balance de su propia política exterior y acompañaron su advertencia de que Estados Unidos actuaría si considera que la amenaza persiste.
Cuba y Venezuela aparecen en el discurso hemisférico
El mensaje se extendió a América Latina. Trump afirmó que su gobierno se encuentra en negociaciones con Cuba por medio del secretario de Estado, Marco Rubio, aunque volvió a pronosticar la caída del gobierno cubano. La delegación de Cuba abandonó la sala durante la intervención.
Sobre Venezuela, el mandatario calificó como una victoria el acuerdo petrolero entre ambos países. Señaló que la suma de las reservas de Estados Unidos y Venezuela representa una parte mayoritaria del petróleo mundial y vinculó ese arreglo con la política de Washington para impedir que amenazas contra su seguridad se establezcan en el hemisferio occidental.
Trump también defendió la designación de cárteles de la droga como organizaciones terroristas extranjeras y aseguró que utilizará el poder militar estadounidense para proteger lo que describió como intereses nacionales vitales. La referencia formó parte de una exposición más amplia sobre el papel de Estados Unidos en la región.
Sanciones a Rusia y despliegue en Groenlandia
En otro tramo del discurso, Trump dijo que su gobierno trabaja con Rusia y Ucrania para buscar el fin de la guerra. Añadió que utilizará, si lo considera necesario, una ley recién aprobada por el Congreso que amplía sus facultades arancelarias para imponer sanciones a Moscú.
El presidente anunció además el inicio inmediato del proceso para desplegar fuerzas estadounidenses en Groenlandia, conforme a un acuerdo alcanzado con las autoridades danesas. Cerró esa parte de su intervención con una defensa del aumento de la producción de municiones y de la capacidad militar de su país.
La participación de Trump en la Asamblea General reunió así cuatro frentes: un posible acuerdo con Irán después de las elecciones, contactos con Cuba, el arreglo petrolero con Venezuela y nuevas herramientas de presión relacionadas con Rusia. La única fecha precisa ofrecida para el diálogo con Teherán fue la referencia a los comicios estadounidenses del 3 de noviembre.
Fuentes: Notimérica, Europa Press





