Las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos continúan en descenso y alcanzaron su nivel más bajo en más de 40 años, reflejando el impacto que tuvo el conflicto entre Washington e Irán sobre el mercado energético internacional.
Datos del Departamento de Energía muestran que la Reserva Estratégica de Petróleo cayó a 331.2 millones de barriles, una cifra que no se observaba desde 1983. Tan solo en la última semana se registró una reducción de más de 9 millones de barriles, una de las mayores disminuciones históricas para este inventario de emergencia.
La caída forma parte de las liberaciones de crudo realizadas por el gobierno estadounidense para contener el aumento en los precios de los combustibles y garantizar el suministro durante periodos de alta tensión geopolítica.
A la disminución de la reserva estratégica se suma la reducción de los inventarios comerciales, impulsada por una fuerte demanda de refinación y exportaciones. En conjunto, las existencias petroleras de Estados Unidos se ubican en su nivel más bajo desde mediados de la década de 1980.
La situación también ha impactado a Cushing, Oklahoma, considerado el principal centro de almacenamiento de petróleo del país y referencia para los precios del crudo West Texas Intermediate (WTI), donde los volúmenes almacenados se acercan a niveles mínimos de operación.
Aunque Estados Unidos e Irán alcanzaron recientemente un acuerdo para detener las hostilidades y reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, la persistencia de tensiones en Medio Oriente mantiene la incertidumbre sobre la estabilidad del mercado energético global.





