El derrame de petróleo detectado el pasado 6 de febrero en el Golfo de México se originó por una fuga en un oleoducto de 36 pulgadas ubicado en la zona de plataformas del complejo Abkatún-Pol-Chuc, informó Petróleos Mexicanos (Pemex).
De acuerdo con la información oficial, la causa del incidente estuvo relacionada con fallas en los protocolos, lo que derivó en que la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) presentara una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República contra quien resulte responsable por estos hechos.
Mientras avanzan las investigaciones, tres funcionarios fueron separados de sus cargos: el subdirector de Seguridad y Salud en el Trabajo y Protección Ambiental; el coordinador de Control Marino, Derrames y Residuos; y el líder de Derrames y Residuos. Sus nombres se mantienen reservados debido al proceso en curso.
Pemex precisó que el incidente no ocurrió en una plataforma, sino en un ducto dentro del activo Abkatún-Pol-Chuc, donde se concentran distintos yacimientos, y reconoció que hubo fallas en la cadena de información, lo que provocó que inicialmente el derrame fuera considerado como menor.
La empresa señaló que actualmente se realiza una revisión de los protocolos internos para identificar las fallas y evitar que una situación similar se repita.
Por su parte, el Grupo Interinstitucional que da seguimiento al caso informó que no se ha detectado una mortandad masiva de especies en las costas afectadas. Sin embargo, se reportó la atención de 13 tortugas contaminadas con hidrocarburo, de las cuales 12 murieron.





