La partería tradicional mantiene una presencia amplia en Chiapas: alrededor de 3 mil 800 personas se dedican a esta práctica, que acompaña una parte importante de los nacimientos y conserva conocimientos transmitidos entre generaciones.
La cifra revela la dimensión social de un oficio que tiene especial relevancia en comunidades rurales e indígenas, donde el acceso a servicios de salud puede implicar trayectos largos, costos de traslado y barreras culturales o lingüísticas.
El reconocimiento de este saber abre una conversación necesaria sobre la atención materna: no se trata de oponer modelos, sino de mejorar la coordinación para que las mujeres cuenten con información, seguimiento y capacidad de decidir durante el embarazo, el parto y el puerperio.
Un conocimiento que permanece
Las parteras tradicionales acompañan procesos de cuidado que comienzan antes del nacimiento. Su trabajo incluye orientación a las familias, observación de señales de alerta y atención cercana a las condiciones de cada comunidad. En muchos casos, su experiencia está vinculada con prácticas culturales que fortalecen la confianza de las pacientes.
La partería no es un recurso marginal en Chiapas; forma parte de la vida comunitaria y de una red de cuidados que sigue activa. Reconocer esa realidad permite diseñar acciones sanitarias que respondan a la diversidad territorial del estado.
La atención materna como prioridad
El embarazo requiere vigilancia oportuna para detectar riesgos y garantizar referencia médica cuando sea necesaria. El contacto entre parteras, centros de salud y hospitales puede acortar tiempos de respuesta y ayudar a que las familias reciban atención adecuada ante una emergencia.
La información clara sobre controles prenatales, nutrición, signos de alarma y planificación familiar es indispensable. La seguridad de madres y recién nacidos depende de una atención continua, no solo del momento del parto.
Retos de cobertura en el estado
Chiapas reúne zonas urbanas, montañosas, fronterizas y de difícil acceso. Esa geografía obliga a mantener servicios cercanos, transporte disponible y personal capacitado. También exige que las estrategias públicas se adapten a los idiomas y a las formas de organización de las comunidades.
La capacitación y el diálogo intercultural pueden fortalecer la identificación de situaciones que requieren traslado. Al mismo tiempo, la experiencia local ofrece información valiosa sobre las condiciones en las que transcurre la maternidad fuera de las cabeceras municipales.
Reconocer para acompañar mejor
El valor de la partería tradicional está en el vínculo de confianza que sostiene con muchas familias y en su conocimiento del territorio. Integrar ese trabajo a rutas de atención seguras puede mejorar el acompañamiento sin perder de vista el derecho de las mujeres a recibir servicios de calidad.
La meta es que ninguna mujer enfrente sola un embarazo o una emergencia. El reconocimiento de quienes ejercen la partería abre una oportunidad para ampliar la protección materna y para construir una respuesta sanitaria más cercana en Chiapas.
Fuentes: Diario del Sur, Secretaría de Salud





