Mil 175 niñas y niños migrantes comenzaron el ciclo escolar en planteles de Chiapas, con la mayor concentración en la región Soconusco y presencia en al menos diez municipios de la entidad.
La matrícula abarca desde preescolar hasta secundaria e incluye a hijos de familias procedentes de Cuba, Colombia, Honduras, Venezuela, Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Haití. La Secretaría de Educación estatal identificó a la comunidad cubana como la de mayor representación dentro de este grupo y mantiene un programa específico para atender la continuidad académica de la población en movilidad.
La coordinadora del Programa Educación Migrante en Chiapas, Martha Lilia Moreno Gómez, confirmó la cifra de estudiantes al inicio del nuevo periodo lectivo. En Tapachula, ciudad fronteriza que concentra buena parte de la población migrante, fue habilitada una escuela destinada especialmente a recibir a estos alumnos. El Soconusco reúne el mayor número de inscripciones entre las regiones reportadas.
Diez municipios reciben estudiantes de ocho países
Los alumnos están distribuidos en centros escolares de por lo menos diez municipios. La diversidad de nacionalidades convierte a las aulas en espacios donde conviven menores con trayectorias distintas, lenguas familiares diversas y experiencias marcadas por el desplazamiento. El programa educativo los incorpora a los mismos niveles básicos que cursan los estudiantes mexicanos.
La procedencia de las familias cubre buena parte de América Latina y el Caribe. Cuba encabeza el registro, seguida por comunidades provenientes de otros siete países mencionados por las autoridades educativas. La matrícula de mil 175 menores confirma que la atención escolar dejó de ser un caso aislado y forma parte de la operación cotidiana del sistema educativo chiapaneco.
Educación sin Fronteras fija reglas de inclusión
En la Escuela Educación sin Fronteras de Tapachula, el personal docente trabaja con reglas de convivencia orientadas a evitar el racismo, los apodos y las expresiones ofensivas. Pablo Arriaga Velázquez, maestro del programa, explicó que esas normas están presentes en cada salón y abarcan por igual a alumnos y docentes. La inclusión se aplica como una regla concreta de convivencia escolar.
Darwin Benigno López Soto, docente del mismo centro, relató que los estudiantes muestran interés por conocer el país en el que ahora cursan clases. El aprendizaje del Himno Nacional Mexicano y del Himno a Chiapas se ha incorporado a la experiencia de algunos menores. Kerwine, estudiante originaria de Haití, contó que decidió aprender ambos cantos después de la recepción que tuvo en México.
Testimonios reflejan la adaptación en las aulas
La experiencia de Kerwine resume una parte del proceso de integración: continúa su educación lejos de Haití y participa en actividades cívicas de su nueva escuela. La alumna también subrayó que las personas migrantes tienen derecho a aprender. Su testimonio coincide con el funcionamiento de un programa que busca sostener la escolaridad mientras las familias definen o prolongan su estancia en Chiapas.
Mairon Salvat, estudiante cubano, destacó el acompañamiento de los profesores y la disposición para volver a explicar los contenidos cuando un alumno no comprende. Las voces de ambos estudiantes muestran que la adaptación incluye tanto el seguimiento de materias como el aprendizaje de normas, símbolos y formas de convivencia dentro de la comunidad escolar.
La matrícula aumenta hasta 15 por ciento en algunas escuelas
El nuevo ciclo escolar abrió con un crecimiento de hasta 15 por ciento en la matrícula migrante de determinados planteles. La variación se observa dentro de una red de más de 450 escuelas ubicadas en la región fronteriza, donde la movilidad de familias impacta de forma directa la planeación de grupos y la atención educativa.
Javier Aguilar Roque, coordinador regional de la Secretaría de Educación de Chiapas, señaló que la región está dejando de funcionar exclusivamente como territorio de tránsito y se convierte en destino final para parte de la población migrante. Ese cambio explica la permanencia de estudiantes durante periodos más largos y la necesidad de asegurar continuidad desde preescolar hasta secundaria.
El registro de mil 175 alumnos, la escuela habilitada en Tapachula y la cobertura en diez municipios integran el balance oficial del arranque de clases. Las más de 450 escuelas de la franja fronteriza operan en un entorno donde algunas matrículas crecieron 15 por ciento por la llegada y permanencia de familias migrantes.
Fuentes: N+








