A dos días del debut de Irán en la Copa del Mundo, la federación de futbol de ese país denunció que la FIFA canceló la asignación de entradas que correspondían a sus aficionados para los partidos que disputará en Estados Unidos durante la fase de grupos.
La decisión, según la federación iraní, impide que el organismo distribuya entre sus seguidores los boletos que tradicionalmente reciben las selecciones participantes. Hasta el momento, la FIFA no ha emitido una postura pública sobre el señalamiento.
La controversia surge en medio de un escenario marcado por las tensiones entre Washington y Teherán. Desde el año pasado, los ciudadanos iraníes enfrentan restricciones migratorias para ingresar a Estados Unidos, situación que ya había generado incertidumbre sobre la asistencia de aficionados al torneo.
Las complicaciones también han alcanzado a integrantes de la propia delegación iraní. Algunos directivos no obtuvieron visas para entrar a territorio estadounidense, mientras que la selección modificó su plan logístico y estableció su base de operaciones en Tijuana, México, en lugar de Arizona, como estaba previsto originalmente.
Irán abrirá su participación mundialista el 15 de junio frente a Nueva Zelanda en Inglewood, California. Posteriormente enfrentará a Bélgica y Egipto, también en sedes estadounidenses.
El caso reaviva cuestionamientos sobre el acceso de aficionados y delegaciones a competiciones internacionales organizadas por la FIFA. Las federaciones nacionales suelen recibir un porcentaje de boletos para ser distribuidos entre seguidores, patrocinadores y miembros de sus comunidades futbolísticas.
La polémica también coincide con otro incidente relacionado con el torneo, luego de que un árbitro somalí designado por la FIFA no pudiera ingresar a Estados Unidos y quedara fuera de la competencia.
Hasta ahora se desconoce cuántos boletos habrían sido afectados por la medida denunciada por la federación iraní y cuál será la respuesta del organismo rector del futbol mundial.





