El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas documentó afectaciones a viviendas y fuentes de agua en el ejido San Manuel, municipio de Palenque, y las relacionó con trabajos de la supercarretera San Cristóbal-Palenque. La organización pidió medidas urgentes para la población, integrada por más de 150 familias, y estudios independientes que determinen el alcance de los daños.
El pronunciamiento, retomado este jueves en información estatal, se basa en una visita al lugar y en testimonios de habitantes. El centro reportó que un deslave ocurrido el 23 de septiembre arrastró grava, lodo y escombros hacia casas, parcelas y cauces. La vinculación de ese episodio con las obras es una conclusión de la organización; no se presentó una resolución técnica o administrativa que establezca responsabilidades definitivas.
Doce viviendas inundadas y un manantial sepultado
La documentación del Frayba señala que el deslave inundó doce viviendas y sepultó el manantial del ejido. También describe daños en un arroyo y en la infraestructura comunitaria de captación y distribución del agua. Son afectaciones concretas que, de acuerdo con el centro, alteraron el suministro y la vida cotidiana de las familias de San Manuel.
Los habitantes relataron que durante varios días no recibieron agua. Posteriormente señalaron que el líquido llegaba turbio y con olor y sabor que les recordaban combustible o aceite de motor. Esas observaciones no equivalen a un análisis de laboratorio: la organización solicitó estudios independientes para establecer la calidad del agua y aclarar si existe contaminación.
El centro advirtió que la cuenca alta de San Manuel alimenta una línea de abastecimiento hacia la ciudad de Palenque. De esa relación deriva su preocupación por posibles efectos más allá del ejido, aunque el pronunciamiento no aporta mediciones que permitan afirmar un impacto confirmado en el suministro urbano. Por ahora, la denuncia se concentra en las condiciones observadas y relatadas en la comunidad.
Cosechas, caminos y servicios bajo presión
Frayba también recogió reportes de pérdida de cultivos y de proyectos de piscicultura, así como dificultades para llegar a escuelas, centros de trabajo y servicios médicos. Según los testimonios, trayectos que antes tomaban entre veinte y cuarenta minutos pueden prolongarse hasta cuatro horas por deslaves, accidentes u obstrucciones. La organización señaló que niñas, niños, personas mayores y habitantes con movilidad reducida necesitaron apoyo durante las inundaciones.
Entre los lugares dañados figura el Ojo de Agua, espacio de importancia espiritual y cultural para el ejido. Su sepultamiento, descrito en el informe, añade una dimensión comunitaria al problema del abastecimiento. La denuncia no se limita a las viviendas: incluye parcelas, movilidad, actividades productivas y un sitio utilizado para rezos y celebraciones.
La comunidad pide información y una evaluación independiente
Las personas consultadas por el centro dijeron no haber recibido información directa sobre los trabajos ni una convocatoria a consulta relacionada con los posibles impactos. También señalaron que desconocen la Manifestación de Impacto Ambiental y las medidas previstas para prevenir o atender daños. Frayba sostuvo que la respuesta institucional conocida por los habitantes se ha concentrado en labores de limpieza y pidió una atención más amplia.
El organismo demandó garantizar el acceso al agua, evaluar la estabilidad de las laderas y estudiar los efectos sobre las microcuencas. Asimismo, solicitó que se informe a la comunidad sobre las obras y que participe en las decisiones que afectan su entorno. Esas exigencias son parte del pronunciamiento de derechos humanos y no constituyen por sí mismas una determinación judicial sobre la obra.
La documentación difundida este jueves coloca el caso de San Manuel ante autoridades responsables de la infraestructura, el agua y la protección civil. Quedan por aclararse mediante estudios y diligencias oficiales la calidad del suministro, la relación técnica entre los trabajos y el deslave, y las medidas de reparación. Mientras tanto, el informe del Frayba registra doce casas inundadas y una fuente de agua comunitaria sepultada.
Fuentes: Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, Radio Zapatista, AMEXI.









