5 de noviembre de 2026

Estudio en Tuxtla detecta deterioro cognitivo en 35 de 101 adultos mayores del ISSTECH

Una tesis de la UNICACH halló alteraciones cognitivas en 35 de 101 adultos mayores evaluados en servicios del ISSTECH en Tuxtla Gutiérrez.

Una investigación realizada con 101 adultos mayores atendidos por el ISSTECH en Tuxtla Gutiérrez detectó algún grado de deterioro cognitivo en 35 participantes.

El trabajo, elaborado en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, distinguió 22 casos leves y 13 severos. Sus resultados fueron dados a conocer este jueves 5 de noviembre y describen a la población evaluada, no a todas las personas mayores de la capital chiapaneca.

La muestra estuvo integrada por derechohabientes que acudieron a consulta geriátrica o a actividades de la Casa Geriátrica del instituto. La evaluación se desarrolló de diciembre de 2024 a marzo de 2025 en dos espacios de Tuxtla: el consultorio de la colonia Morelos y la sede de Plan de Ayala. La tesis de maestría en Salud Pública y Sustentabilidad fue presentada por Ginna Enyazuleth Torreblanca Pacheco en noviembre de 2025.

Las pruebas distinguieron alteraciones leves y severas

Para examinar memoria, orientación y atención, la investigadora aplicó el Mini-Examen del Estado Mental, conocido como MMSE. El resultado fue una proporción de 34.7 % con algún deterioro cognitivo dentro de las 101 personas examinadas. La diferencia entre los 22 casos leves y los 13 severos importa porque agruparlos en una sola cifra ocultaría la intensidad de las dificultades registradas.

La edad promedio de los participantes fue de 76 años y 69.3 % eran mujeres. Casi la mitad, 47.5 %, había cursado únicamente la primaria. Aunque predominaban residentes de Tuxtla Gutiérrez, también fueron evaluadas personas de Chiapa de Corzo, Ocozocoautla y otros municipios cercanos. Por ello, el estudio no constituye una encuesta representativa de una ciudad ni del conjunto de derechohabientes del instituto.

La autonomía cotidiana mostró diferencias entre tareas

Además de la prueba cognitiva, el trabajo utilizó dos escalas sobre independencia funcional. En las llamadas actividades instrumentales, 46.5 % presentó algún grado de dependencia y 53.5 % conservó autonomía. Esa categoría abarca acciones que exigen organización, como comprar alimentos, preparar comida, utilizar transporte, administrar medicamentos y manejar dinero.

Las funciones básicas mostraron otro reparto: 68.3 % fue clasificado con dependencia ligera, 24.8 % con dependencia moderada y 6.9 % con dependencia grave o severa. Estas funciones incluyen comer, bañarse, vestirse y desplazarse. Una persona puede conservar habilidades básicas y, al mismo tiempo, necesitar apoyo para tareas más complejas; las dos mediciones, por tanto, describen necesidades distintas de cuidado.

Edad y escolaridad aparecieron asociadas a los resultados

El análisis halló una relación estadística entre el desempeño cognitivo, la edad y la escolaridad. Entre diez participantes con deterioro severo para quienes se contaba con información educativa en el análisis correspondiente, nueve habían estudiado solo la primaria. También se observó que los participantes de mayor edad tendieron a obtener menores puntuaciones. No se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre mujeres y hombres.

La asociación con escolaridad no demuestra que estudiar menos cause deterioro. El nivel educativo puede influir en el desempeño de pruebas como el MMSE, por lo que ese dato requiere una interpretación cuidadosa. Tampoco puede extrapolarse el 34.7 % a toda la población adulta mayor: los 101 participantes asistieron a los servicios considerados y aceptaron formar parte de la investigación.

La tesis plantea seguimiento de memoria y funcionalidad

A partir de los hallazgos, Torreblanca Pacheco propuso evaluaciones periódicas de memoria y autonomía funcional, junto con mayor seguimiento geriátrico para quienes presenten necesidades de apoyo. La propuesta se deriva de los datos observados en los servicios del ISSTECH y pone en el mismo plano la capacidad cognitiva y la posibilidad de resolver actividades cotidianas.

La investigación, dirigida por Nelyda Hernández Badillo, ofrece una fotografía delimitada de los usuarios evaluados entre diciembre de 2024 y marzo de 2025. Su dato central, divulgado este jueves, corresponde a 35 personas con alteraciones cognitivas dentro de esa muestra, de las cuales 13 fueron clasificadas con deterioro severo.

Fuentes: Aquinoticias.mx.

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