El Congreso de la Unión abrió este 1 de septiembre el primer periodo ordinario de sesiones del tercer año de la LXVI Legislatura, con lo que diputados y senadores retoman formalmente los trabajos legislativos de la segunda mitad del año.
La declaratoria fue realizada por el presidente del Congreso, Raúl Bolaños-Cacho Cué, en una sesión que también dio paso al protocolo para recibir el Segundo Informe de Gobierno. La apertura activa el calendario de iniciativas, comparecencias, dictámenes y discusiones que definirán parte de la agenda pública nacional.
El inicio formal de los trabajos
La instalación del periodo ordinario establece el marco para que ambas cámaras desarrollen sus atribuciones. Diputadas, diputados, senadoras y senadores podrán presentar propuestas, turnarlas a comisiones y debatir los temas que alcancen el pleno. El acto de apertura es el punto de partida de decisiones con efectos nacionales.
Recepción del informe
Tras la declaratoria, el Congreso decretó un receso para recibir a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, encargada de entregar el informe presidencial. El procedimiento cumple con la obligación constitucional de informar sobre el estado que guarda la administración pública federal.
Una agenda con voces distintas
El periodo reunirá posiciones políticas diversas alrededor de asuntos económicos, sociales, de seguridad y de administración pública. Las comisiones serán clave para revisar textos, escuchar argumentos y construir acuerdos antes de que los proyectos lleguen a votación. La pluralidad hace que el trabajo legislativo combine negociación, contraste y seguimiento técnico.
Expectativas para el cierre legislativo
El tercer año de una legislatura concentra pendientes que requieren definición antes de la renovación del Congreso. La calidad del debate dependerá de que las iniciativas se discutan con información, apertura y claridad sobre sus consecuencias para la ciudadanía.





