Comunidades zapatistas de Chiapas preparan para diciembre el viaje de 1,111 integrantes a Ciudad de México, donde prevén reunirse con familias que buscan a personas desaparecidas como parte de una nueva etapa de la llamada Gira por la Vida.
El desplazamiento colocará en el centro el acompañamiento a colectivos de búsqueda y se desarrollará tres años después de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional modificó su organización interna para transferir más decisiones a estructuras comunitarias de menor escala.
Una delegación de 1,111 personas saldrá de Chiapas
El contingente anunciado estará integrado por habitantes de comunidades zapatistas y viajará desde el estado hacia la capital del país en diciembre de 2026. La agenda divulgada contempla un encuentro con familiares que buscan a sus seres queridos desaparecidos, una causa que los participantes vinculan con la defensa de la vida y con el rechazo a la normalización de la violencia.
La cifra de 1,111 integrantes convierte la movilización en una acción colectiva de alcance nacional. El viaje retomará una estrategia de presencia pública basada en recorridos, reuniones y diálogo con otros movimientos, en lugar de concentrarse únicamente en pronunciamientos desde los territorios autónomos.
Los Gobiernos Autónomos Locales ganaron atribuciones
La salida ocurrirá en un momento de reorganización interna. En 2023, el movimiento disolvió estructuras regionales que habían operado durante dos décadas y dio mayor importancia a los Gobiernos Autónomos Locales. El cambio buscó acercar las decisiones a las comunidades y reducir la concentración de funciones que habían acumulado las Juntas de Buen Gobierno.
El nuevo esquema parte de unidades locales más pequeñas y coloca la participación comunitaria en el centro de la administración cotidiana. Las estructuras anteriores habían sido creadas para coordinar proyectos entre regiones y mantener relación con grupos externos, pero el propio movimiento concluyó que era necesario revisar sus mecanismos de rendición de cuentas.
La descentralización también acompaña un relevo generacional dentro de las bases zapatistas. La organización ha sostenido que las responsabilidades civiles deben tener un peso mayor frente a la conducción militar que caracterizó sus primeros años, después del levantamiento iniciado el 1 de enero de 1994.
Educación, salud y producción sostienen la autonomía
Durante más de tres décadas, las comunidades establecieron sistemas propios en áreas como educación, salud, justicia, producción agroecológica y gobierno local. Esos proyectos se desarrollaron ante la limitada cobertura de servicios públicos en distintas zonas rurales e indígenas de Chiapas y se convirtieron en la base práctica de su propuesta de autonomía.
El proceso comenzó después de un conflicto armado de corta duración y de negociaciones políticas que culminaron con los Acuerdos de San Andrés de 1996. Ante la falta de aplicación plena de los compromisos sobre derechos y cultura indígena, las bases zapatistas optaron por construir instituciones comunitarias y mantener una estrategia principalmente civil.
En años recientes también aparecieron los conceptos de bienes comunes y no propiedad para determinadas tierras recuperadas. La propuesta busca facilitar el uso compartido entre comunidades zapatistas y no zapatistas, disminuir disputas locales y establecer acuerdos alrededor de necesidades productivas semejantes.
El viaje enlazará autonomía y búsqueda de desaparecidos
La reunión proyectada con familias buscadoras extenderá la agenda zapatista hacia una de las crisis de derechos humanos más graves del país. El acompañamiento anunciado no sustituye las tareas de búsqueda ni las obligaciones de las autoridades, pero sí plantea una expresión pública de respaldo desde comunidades que han organizado su vida política alrededor de decisiones colectivas.
La Gira por la Vida ya había servido para establecer encuentros con organizaciones sociales fuera de Chiapas. En esta nueva fase, la ruta hacia Ciudad de México ligará la experiencia de autonomía con la exigencia de localizar a las personas desaparecidas y reconocer el trabajo de sus familias.
Los preparativos continuarán durante las próximas semanas en los territorios de origen. La movilización de diciembre será la primera prueba de gran escala para la estructura reorganizada y mostrará cómo los Gobiernos Autónomos Locales coordinan una acción común que rebasa el ámbito comunitario.
Fuentes: ANF Español, Universidad Estatal de Nuevo México.








