El precio internacional del petróleo rebasó los 100 dólares por barril tras la escalada del conflicto en Medio Oriente, lo que encendió alertas en México ante los posibles efectos en la economía y en distintos sectores productivos.
Ante este escenario, el Gobierno federal informó que se mantiene en fase preventiva para evaluar las implicaciones que podría tener el encarecimiento del crudo. El titular de la Secretaría de Economía, Marcelo Ebrard, señaló que la administración federal analiza posibles medidas en coordinación con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, aunque por ahora la estrategia se mantiene bajo reserva.
Durante el fin de semana, los principales indicadores petroleros registraron un fuerte incremento. Tanto el Brent, referencia del Mar del Norte, como el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, superaron la barrera de los 100 dólares por barril, impulsados por la incertidumbre en los mercados energéticos derivada del conflicto.
Ebrard explicó que el impacto para México dependerá en gran medida de cuánto tiempo se prolongue la crisis internacional. “México está atento y hay una serie de medidas previstas por si se prolonga”, señaló el funcionario al indicar que el seguimiento a los mercados se realiza de forma permanente.
El aumento en el precio del petróleo también comienza a generar efectos en la industria. Francisco González Díaz, presidente ejecutivo de la Industria Nacional de Autopartes (INA), explicó que las variaciones del crudo inciden directamente en el transporte de mercancías y en los costos de producción de diversos insumos industriales.
El directivo indicó que el impacto ya empieza a reflejarse en el precio de la gasolina en Estados Unidos y en otros mercados internacionales.
La Industria Nacional de Autopartes advirtió que las afectaciones podrían ser temporales si el conflicto se limita a alrededor de un mes; sin embargo, si la crisis se prolonga, podrían generarse presiones más duraderas en los precios.
Pese a ello, el sector también considera que podrían abrirse oportunidades para México, particularmente en la producción de materias primas relacionadas con el petróleo. Mientras tanto, las autoridades económicas mantienen un monitoreo constante del mercado energético internacional para evaluar posibles acciones si la situación se extiende.





