La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural informó que entre el 3 de junio y el 14 de agosto se destinaron más de 248 millones 281 mil pesos mediante 48 créditos dirigidos a productores de jitomate en México.
Los recursos forman parte de un acuerdo orientado a estabilizar el mercado y respaldar la producción. En el mecanismo participan autoridades federales, representantes del sector productivo, comercializadores, centrales de abasto y tiendas de autoservicio.
Los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura, FIRA, canalizaron las solicitudes mediante bancos y otros intermediarios financieros. Baja California, Sonora, Estado de México y Oaxaca aparecen entre las entidades que encabezan esta primera etapa de dispersión.
El financiamiento busca sostener la producción
El acceso al crédito es un factor decisivo para las actividades agrícolas porque permite cubrir semillas, fertilizantes, infraestructura, energía, mano de obra y logística antes de recibir ingresos por la cosecha. Los 48 financiamientos reportados representan un promedio superior a cinco millones de pesos por operación, aunque los montos individuales pueden variar según cada proyecto.
En productos perecederos como el jitomate, la capacidad financiera también ayuda a enfrentar cambios de precio y necesidades de almacenamiento o transporte. La coordinación entre productores y compradores puede reducir parte de la incertidumbre comercial.
Cuatro estados encabezan la primera dispersión
La Secretaría de Agricultura señaló que Baja California, Sonora, Estado de México y Oaxaca se encuentran entre los primeros territorios beneficiados. Estas regiones participan en distintas ventanas de producción y abastecimiento, lo que contribuye a mantener oferta durante el año.
La distribución geográfica del financiamiento puede fortalecer cadenas regionales y empleo rural, siempre que los recursos se acompañen de asistencia técnica y acceso estable a mercados.
El acuerdo involucra a productores y comercializadores
El esquema fue presentado como parte de un acuerdo voluntario con participación del sector productivo y comercial. También intervienen la Secretaría de Hacienda, la Procuraduría Federal del Consumidor y FIRA, además de organismos técnicos del sector agropecuario.
La presencia de distintos actores responde a que el precio final del jitomate depende de una cadena amplia: producción, empaque, transporte, centrales de abasto, autoservicios y venta al consumidor. La estabilidad requiere que los incentivos funcionen a lo largo de esa cadena y no únicamente en la etapa de cultivo.
El reto será medir el impacto de los créditos
Más allá del monto dispersado, el resultado deberá observarse en variables como superficie financiada, productividad, capacidad de pago, precios al productor y permanencia de las unidades agrícolas. También será relevante conocer cuántos pequeños y medianos productores logran acceder al programa.
La producción de jitomate tiene importancia económica tanto para el mercado interno como para cadenas de exportación. Por ello, cambios en costos, clima, sanidad o financiamiento pueden repercutir en precios y disponibilidad.
El programa de créditos ofrece liquidez en un momento en que el campo enfrenta costos elevados y volatilidad comercial. Su efectividad dependerá de que los recursos lleguen oportunamente, se utilicen en proyectos productivos viables y se acompañen de mecanismos técnicos que reduzcan riesgos.
Fuentes: Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural; FIRA; Quadratín México.








