22 de septiembre de 2026

Artesanas tsotsiles documentan 208 diseños ancestrales de Chiapas

Mujeres tsotsiles de San Andrés Larráinzar reunieron 208 iconografías textiles en un catálogo comunitario para preservar su significado y defender su autoría.
Artesanas tsotsiles de San Andrés Larráinzar trabajan con textiles tradicionales
Artesanas tsotsiles documentaron 208 iconografías textiles en San Andrés Larráinzar.

Artesanas maya tsotsiles de San Andrés Larráinzar documentaron 208 iconografías textiles en un catálogo comunitario que reúne nombres, significados y elementos transmitidos durante generaciones.

El proyecto nació en la cooperativa Jolom Mayaetik y fue desarrollado desde la cosmovisión de las mujeres que conservan los diseños en sus tejidos. La recopilación busca mantener la memoria asociada a cada símbolo y crear un respaldo escrito frente al plagio y la apropiación de expresiones culturales por empresas y marcas ajenas a la comunidad.

Juana Pérez, artesana de San Andrés Larráinzar y coordinadora del trabajo, explicó que los diseños recuperados guardan una relación directa con la vida y la cultura del pueblo. Las piezas no son adornos aislados, sino representaciones ligadas a una historia compartida que las tejedoras recibieron de generaciones anteriores.

Una investigación construida por las tejedoras

La preparación del catálogo implicó identificar cada iconografía, recuperar su nombre y establecer el significado que conserva dentro de la comunidad. El trabajo fue realizado por integrantes de Jolom Mayaetik, una organización de artesanas que colocó la voz y el conocimiento de las mujeres en el centro de la investigación.

Elizabeth García Hernández, integrante del grupo, señaló que la defensa de una expresión cultural requiere primero documentarla. Sin un registro escrito y una investigación previa, explicó, resulta más difícil demostrar qué pertenece al patrimonio comunitario y cómo se interpreta desde el lugar donde nació. Por eso, el catálogo funciona al mismo tiempo como archivo de saberes y como base para reclamar reconocimiento.

El ISBN protege la investigación, no todo su contenido

La publicación cuenta con un ISBN gestionado ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Esa protección, sin embargo, tiene un alcance limitado: ampara la investigación elaborada por las artesanas, pero no garantiza por sí sola la protección individual de las 208 iconografías incorporadas al volumen.

García Hernández precisó esa diferencia al advertir que el trámite no cubre de manera automática todos los diseños contenidos en el catálogo. El registro obtenido aporta un respaldo formal al trabajo de documentación, aunque las creadoras siguen buscando instrumentos que reconozcan de forma más amplia la titularidad colectiva de sus expresiones.

Rosalinda Sánchez Díaz, integrante del Centro de Formación y Capacitación para Mujeres, señaló que la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, publicada en 2022, ofrece mecanismos de protección en México. También indicó que persisten vacíos de aplicación, falta reglamentación secundaria y el alcance nacional no resuelve los usos de diseños fuera del país.

Más de 300 símbolos aún esperan ser estudiados

El catálogo de 208 iconografías representa una primera parte de un acervo más amplio. Las artesanas conservan un muestrario con más de 300 símbolos que todavía no han podido investigar con el mismo nivel de detalle. Continuar esa labor requiere recursos económicos y personal que acompañe la recuperación de nombres, historias y significados.

Patricia Basurto, abogada e investigadora, destacó el carácter singular del esfuerzo realizado en Chiapas. La documentación comunitaria se diferencia porque no parte de una selección externa de motivos textiles, sino de la experiencia de quienes los tejen, los usan y conocen su transmisión dentro de San Andrés Larráinzar.

La continuidad del tejido entre las jóvenes

La preservación enfrenta otro desafío dentro de las propias comunidades: el menor uso de prendas tradicionales entre nuevas generaciones. Micaela Hernández, integrante de Kinal Antsetik, explicó que algunas jóvenes se alejan de estos textiles debido al costo, al tiempo de elaboración y a la complejidad de aprender las técnicas de tejido y bordado.

Para las artesanas, conservar las iconografías también implica que las nuevas generaciones conozcan su significado y mantengan las prácticas vinculadas a ellas. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha advertido que reproducir textiles y símbolos identitarios sin reconocer su autoría comunitaria vulnera los derechos de creación y genera beneficios económicos sin retribución directa para los pueblos.

La recopilación de Jolom Mayaetik deja por escrito una parte de ese patrimonio: 208 diseños ya fueron estudiados desde la voz de las mujeres tsotsiles, mientras más de 300 permanecen en el muestrario pendientes de una investigación que complete su historia y su significado.

Fuentes: Clarín, Comisión Nacional de los Derechos Humanos

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