Jóvenes ambientalistas y habitantes de Tectuapán, comunidad de Pichucalco, colocaron en la discusión pública los efectos que atribuyen a décadas de explotación de hidrocarburos en el norte de Chiapas y expresaron preocupación por el uso de la fractura hidráulica.
Los señalamientos abarcan cambios observados en el campo, la ganadería y la disponibilidad de agua. La intervención comunitaria identifica a Pichucalco, Reforma y Juárez, además del vecino municipio tabasqueño de Teapa, como parte de un corredor marcado por la actividad petrolera.
El planteamiento surgió desde una generación de habitantes que busca describir el territorio por sus comunidades y recursos naturales, no únicamente por los yacimientos del subsuelo. La riqueza mineral de la región ha sostenido operaciones vinculadas con hidrocarburos durante décadas y, en distintos periodos, también con minería.
Tectuapán expone cambios en campo, ganado y agua
Desde Tectuapán, los pobladores señalaron que los efectos asociados al modelo extractivo no permanecen bajo tierra. Las observaciones comunitarias se concentran en actividades agrícolas y ganaderas, así como en la cantidad de agua disponible para la vida cotidiana y la producción local.
La comunidad pertenece a Pichucalco, uno de los municipios que articulan la franja norte del estado. Su testimonio conecta la presencia de recursos naturales y minerales con transformaciones que los habitantes dicen advertir en la superficie. La preocupación no fue presentada como un episodio aislado, sino como parte de una relación prolongada entre la zona y la industria de los hidrocarburos.
El campo y la ganadería aparecen en el centro del señalamiento porque son actividades que dependen del suelo, la vegetación y el suministro de agua. Los jóvenes ambientalistas relacionaron esas condiciones con un desequilibrio que también observan en los patrones de lluvia y en la crisis hídrica de la región.
Reforma, Juárez y Pichucalco integran el corredor señalado
La delimitación territorial incluye tres municipios chiapanecos: Reforma, Juárez y Pichucalco. A ellos se suma Teapa, Tabasco, por su cercanía y su integración a la misma zona de actividad petrolera. La relación muestra que la discusión comunitaria rebasa los límites de una sola localidad y cruza la frontera administrativa entre dos estados.
Reforma tiene una presencia histórica de instalaciones y proyectos petroleros; Pichucalco concentra comunidades que conviven con la actividad extractiva, y Juárez forma parte de la misma franja productiva. El enlace con Teapa amplía el mapa hacia Tabasco y refleja la continuidad geográfica del corredor, independientemente de la división estatal.
Los testimonios no atribuyen una cifra concreta de afectaciones a cada municipio ni presentan una medición comparativa entre ellos. El dato confirmado es la identificación de las cuatro demarcaciones como zonas donde la huella petrolera forma parte del entorno y donde residentes han expresado inquietudes ambientales.
La fractura hidráulica entra en la preocupación juvenil
La fractura hidráulica, conocida como fracking, fue mencionada por los participantes como una técnica que genera preocupación en el norte de Chiapas. El pronunciamiento no confirmó una operación nueva ni una fecha de inicio; concentró su atención en el riesgo que los habitantes asocian con métodos intensivos de extracción y con la presión existente sobre el agua.
La diferencia es central para dimensionar el hecho: la actividad petrolera en la región está documentada como un proceso de décadas, mientras la fractura hidráulica apareció en la exposición de los jóvenes como una preocupación específica. El mensaje comunitario unió ambos asuntos bajo una demanda de visibilidad para las experiencias locales.
La participación de habitantes jóvenes incorpora una voz generacional a un debate que por años ha estado ligado a la producción energética. Su intervención puso en primer plano los cambios percibidos en parcelas, hatos ganaderos y fuentes de agua, y describió cómo esas observaciones se conectan con la historia extractiva de la zona.
Al cierre del pronunciamiento, Tectuapán quedó como punto de origen de una conversación que enlaza a Pichucalco con Reforma, Juárez y Teapa. Los participantes mantuvieron como ejes la disponibilidad de agua, las actividades rurales y la manera en que se representa una región rica en recursos naturales y minerales.
Fuentes: Habitantes de Tectuapán, Alerta Chiapas







