Una sequía de aproximadamente cuatro meses dañó sembradíos de maíz, frijol, calabaza y hortalizas en comunidades indígenas de Altamirano, donde productores reportaron pérdidas económicas y pidieron apoyos para preparar el siguiente ciclo agrícola.
La falta de lluvia comenzó en junio y se prolongó durante buena parte de la temporada de cultivo. Las precipitaciones que volvieron a registrarse a mediados de agosto no alcanzaron para revertir el deterioro de parcelas ubicadas en las regiones Selva, Centro y Tojolabal del municipio.
Las lluvias de agosto llegaron después del daño a las parcelas
Campesinos de las tres regiones explicaron que el agua reapareció cuando una parte de las plantas ya mostraba afectaciones. En los recorridos por las zonas rurales fueron observadas milpas con hojas secas o amarillentas, además de plantas que apenas comenzaban a formar elotes pese al avance de la temporada.
Ese retraso marcó la diferencia entre la presencia de lluvia y la recuperación efectiva de los cultivos. Las precipitaciones de mediados de agosto no restituyeron las cosechas previstas, pues el periodo sin agua había abarcado etapas decisivas para el crecimiento de las plantas sembradas por las familias.
La afectación no se concentró en un solo producto. El maíz mostró señales visibles en las hojas y en el desarrollo de los elotes; en las parcelas de frijol, calabaza y hortalizas, el daño descrito por los agricultores impidió continuar con una cosecha normal.
Selva, Centro y Tojolabal concentraron los reportes
Los testimonios proceden de comunidades distribuidas en tres regiones de Altamirano. Esa amplitud convierte la falta de agua en un problema municipal para hogares que dependen del trabajo agrícola y de la producción obtenida durante esta temporada.
Los productores indígenas señalaron pérdidas económicas, pero no presentaron una cifra global de hectáreas dañadas ni un monto acumulado. El elemento común entre las comunidades es la reducción o pérdida de las cosechas que esperaban levantar después de las siembras iniciadas antes del periodo seco.
Las parcelas afectadas combinaban granos básicos y cultivos de consumo familiar. Por ello, los agricultores solicitaron una atención que considere tanto el ingreso perdido como la necesidad de reactivar la producción. La petición fue dirigida a los gobiernos estatal y federal.
Comunidades solicitan insumos agrícolas y fertilizantes
Autoridades tradicionales de distintas localidades se sumaron a la gestión. Entre las medidas planteadas incluyeron la entrega de insumos agrícolas y fertilizantes para recuperar parte del suelo productivo y organizar las próximas siembras.
La solicitud no se limita a compensar el cultivo que no llegó a término. También busca contar con materiales para volver a trabajar las parcelas una vez que existan condiciones de humedad, de acuerdo con el calendario que siga cada comunidad y con la disponibilidad de semilla.
Los campesinos pidieron programas de apoyo para las familias que perdieron sus cosechas. Hasta el momento no fue informado un padrón definitivo de beneficiarios ni un mecanismo específico de entrega, por lo que las autoridades comunitarias mantienen la gestión ante las instancias responsables del campo.
Las milpas muestran hojas secas y elotes en desarrollo tardío
La condición de las plantas ofrece el registro más inmediato del impacto. En algunas milpas, el follaje amarillo o seco coincide con mazorcas que apenas empiezan a desarrollarse. En otras parcelas, los cultivos de frijol, calabaza y hortalizas quedaron sin posibilidad de cosecha.
El daño fue documentado directamente en zonas rurales de Altamirano después de que los productores alertaran sobre la ausencia prolongada de precipitaciones. La revisión confirmó que el regreso parcial de la lluvia no corrigió las pérdidas acumuladas desde junio.
Las comunidades esperan ahora una respuesta de las autoridades estatales y federales a su solicitud de insumos, fertilizantes y programas de recuperación. La demanda quedó respaldada por agricultores y autoridades tradicionales de las regiones Selva, Centro y Tojolabal.
Fuentes: Diario de Chiapas, El Heraldo de Chiapas





