Los líderes de Rusia y China iniciaron conversaciones en Bishkek durante una cumbre de dos días de la Organización de Cooperación de Shanghái, un encuentro que reúne a más de una docena de países en un escenario internacional marcado por guerras, sanciones y tensiones comerciales.
Vladimir Putin y Xi Jinping encabezan una agenda que también incluye a los mandatarios de India, Irán, Turquía y Pakistán. La reunión coincide con el vigésimo quinto aniversario del bloque, que en los últimos años ha ganado peso como espacio de diálogo político y económico fuera de las alianzas occidentales.
La ciudad de Bishkek recibe así una cita que concentra intereses distintos. Los asistentes comparten foros y mecanismos de cooperación, pero también llegan con prioridades nacionales, disputas regionales y relaciones muy diferentes con Estados Unidos y Europa.
Una organización con presencia ampliada
La Organización de Cooperación de Shanghái cuenta con diez miembros, quince socios de diálogo y dos países observadores. El bloque sostiene que representa cerca del 40 por ciento de la población mundial y una cuarta parte del producto interno bruto global.
Su tamaño no equivale a una postura única. La diversidad de sus integrantes obliga a negociar posiciones sobre seguridad, comercio y cooperación regional. Esa pluralidad explica que sus declaraciones busquen puntos de coincidencia sin borrar las diferencias entre gobiernos.
El diálogo entre Moscú y Beijing
Putin y Xi aprovecharon la cumbre para reafirmar la relación bilateral. Rusia ha profundizado su dependencia económica de China desde el inicio de la guerra en Ucrania, mientras que Beijing mantiene una presencia central en el comercio y en las conversaciones sobre el equilibrio de poder en Asia.
Los dos gobiernos han defendido de manera recurrente una visión de orden internacional multipolar. En Bishkek, esa idea vuelve a colocarse como eje de sus reuniones y como un mensaje frente a la influencia de Washington y sus aliados.
Conflictos que rodean la cumbre
El encuentro ocurre cuando continúan las conversaciones estancadas sobre Ucrania y cuando Irán enfrenta nuevas presiones económicas. La presencia del presidente iraní, Masoud Pezeshkian, añade una dimensión relevante a la agenda, dado el vínculo militar y comercial que Teherán ha estrechado con Moscú.
También participa Narendra Modi, primer ministro de India, un país que mantiene intereses propios tanto dentro de la organización como en su relación con otras potencias. La cumbre sirve para medir acercamientos, pero no resuelve por sí misma los conflictos que enfrentan sus miembros.
Una agenda de seguridad y economía
La organización nació con énfasis en la cooperación regional y ha ampliado su conversación a temas económicos. La seguridad, la energía, las rutas comerciales y las sanciones forman parte del entorno que los líderes deben considerar en sus intercambios.
Al concluir las sesiones en Bishkek, los resultados se observarán en los acuerdos anunciados y en la capacidad del bloque para sostener canales de diálogo en un contexto de creciente incertidumbre. La cumbre confirma que Asia Central sigue siendo un espacio relevante para la diplomacia entre potencias y países con agendas diversas.
Fuentes: France 24









