El Gobierno de El Salvador envió un contingente militar a Haití para apoyar la búsqueda de cuatro técnicos de aviación salvadoreños desaparecidos desde el domingo, después de que hombres armados emboscaran el vehículo en el que regresaban a su campamento en la zona de Santo, dentro de la comuna de Croix-des-Bouquets.
Los cuatro militares forman parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas, misión multinacional respaldada por Naciones Unidas para apoyar a la Policía Nacional de Haití. Su tarea habitual consistía en asistencia aérea, evacuaciones médicas y labores técnicas, no en operaciones terrestres de combate. Hasta este viernes, las autoridades no habían divulgado sus identidades ni confirmado qué grupo los mantiene retenidos.
Una búsqueda bajo fuego en Puerto Príncipe
Las Fuerzas Armadas salvadoreñas informaron que el vehículo blindado fue alcanzado por explosivos y se incendió. Los ocupantes lograron salir, pero después se perdió comunicación con ellos. Los intentos de aproximación por tierra y aire han enfrentado combates intensos, y helicópteros desplegados para prestar apoyo recibieron disparos.
La misión multinacional dijo que las operaciones continúan en coordinación con la policía haitiana y otros socios. También pidió a los habitantes de Santo evitar las áreas donde se desarrolla la búsqueda. El número y la composición exacta del contingente adicional no han sido confirmados oficialmente, aunque versiones locales estiman que podrían ser alrededor de 100 efectivos especializados.
El presidente Nayib Bukele presentó el despliegue como una operación dirigida a recuperar con vida a los cuatro salvadoreños. En sus mensajes públicos elevó el tono contra los jefes de las bandas, al tiempo que defendió la experiencia de su país frente a estructuras criminales. Esa comparación ha generado cuestionamientos debido a las diferencias territoriales, políticas y operativas entre Haití y El Salvador.
Bandas con control territorial
La emboscada es el primer ataque grave contra la fuerza internacional desde su llegada en abril. La hipótesis difundida por fuentes de seguridad atribuye la captura a la banda Chen Mechan con apoyo de 400 Mawozo, pero ninguna organización se ha adjudicado el hecho. La falta de confirmación obliga a mantener abiertas otras líneas de investigación.
Los grupos armados controlan aproximadamente 70 por ciento de Puerto Príncipe y han convertido amplias zonas de la capital en territorios de difícil acceso. El dominio de calles, rutas y comunidades les da capacidad para mover rehenes y obstaculizar rescates. Además, la población civil queda expuesta cuando las operaciones militares entran en barrios densamente habitados.
Un excomandante haitiano de fuerzas especiales, el coronel retirado Himmler Rebu, advirtió que una intervención centrada exclusivamente en el enfrentamiento puede fracasar por el desconocimiento del terreno y de las redes locales. Su evaluación no representa una postura oficial, pero refleja la preocupación de sectores haitianos por una escalada que amplíe el conflicto sin resolver sus causas políticas y financieras.
La misión internacional enfrenta su mayor prueba
El Consejo de Seguridad de la ONU autorizó en septiembre de 2025 una fuerza de 5 mil 550 integrantes para sustituir a una misión encabezada por Kenia que padeció falta de fondos y equipo. Actualmente hay más de mil 500 efectivos, entre ellos personal de El Salvador, Chad, Jamaica y Guatemala.
La desaparición de los cuatro técnicos pone a prueba la coordinación de ese contingente y su capacidad para operar sin causar más desplazamientos. Datos de Naciones Unidas señalan que la violencia ha obligado a 1.5 millones de personas a abandonar sus hogares en los últimos años. Entre enero y mediados de septiembre se registraron más de 5 mil 700 personas muertas o heridas y más de 230 secuestros.
Riesgo político antes de las elecciones
La crisis ocurre cuando Haití intenta organizar sus primeras elecciones generales en más de una década. La primera vuelta presidencial y legislativa fue programada para el 13 de diciembre, aunque la autoridad electoral ya trabaja en una modificación del calendario. La inseguridad amenaza tanto el despliegue logístico como la participación ciudadana en amplias zonas de la capital.
La prioridad inmediata sigue siendo localizar a los cuatro salvadoreños y evitar daños a civiles. A mediano plazo, el resultado de la operación influirá en la credibilidad de la misión internacional y en la disposición de otros países a aportar personal y recursos. El desafío consiste en responder al secuestro sin transformar una búsqueda puntual en un enfrentamiento abierto de consecuencias imprevisibles.
Fuentes: BBC News Mundo, El Universo, Fuerzas Armadas de El Salvador y Naciones Unidas.








