16 de octubre de 2026

Vetos de potencias bloquean la sucesión en la secretaría general de la ONU

El sexto sondeo del Consejo de Seguridad reveló rechazos de miembros permanentes contra los principales candidatos para suceder a António Guterres.
Candidatos considerados para suceder a António Guterres al frente de la Organización de las Naciones Unidas
El sexto sondeo del Consejo de Seguridad reveló vetos contra los principales aspirantes a dirigir la ONU.

El sexto sondeo del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas dejó este viernes sin una candidatura viable para suceder a António Guterres, después de que los principales aspirantes recibieran votos negativos de países con poder de veto.

La ronda fue la primera en utilizar papeletas de colores distintos para separar los sufragios de los cinco miembros permanentes —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido— de los emitidos por los otros diez integrantes del Consejo. El mecanismo permitió medir con mayor precisión el obstáculo que enfrenta cada candidatura, aunque la votación fue confidencial, a puerta cerrada y todavía no vinculante.

Los tres primeros enfrentan dos vetos cada uno

Rebeca Grynspan, postulada por Costa Rica y hasta ahora al frente de la contienda, obtuvo nueve respaldos, un voto sin opinión y cinco votos en contra. Dos de esas negativas procedieron de miembros permanentes. Carolyn Rodrigues-Birkett, embajadora de Guyana ante la ONU, y Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, reunieron ocho apoyos cada uno, pero también registraron seis rechazos, dos de ellos provenientes del grupo con derecho a veto.

Los resultados colocan a los tres aspirantes mejor posicionados ante el mismo impedimento institucional. Para que el Consejo recomiende a una persona se requieren al menos nueve votos favorables y ninguna negativa de los cinco miembros permanentes. Por ello, alcanzar el umbral numérico no basta mientras persista un rechazo dentro de ese grupo.

El sondeo muestra un bloqueo político

La diferencia de color en las papeletas no reveló públicamente la identidad de todos los países que votaron contra cada candidatura, pero sí confirmó que las resistencias proceden de las potencias capaces de frenar una recomendación. Los sondeos anteriores mostraban el balance general de apoyos, opiniones neutrales y rechazos; esta sexta ronda añadió la información necesaria para saber si un voto negativo podía convertirse en veto.

El carácter no vinculante del ejercicio permite que las posiciones cambien en futuras rondas. Sin embargo, el resultado exhibe la falta de consenso a pocas semanas de que termine el año y obliga a las delegaciones a negociar un nombre aceptable para intereses geopolíticos muy distintos. Guterres dejará el cargo el 1 de enero de 2027, después de dos mandatos consecutivos.

La posibilidad de nuevas candidaturas gana fuerza

El estancamiento mantiene abierta la puerta para que otros gobiernos presenten aspirantes. En las conversaciones diplomáticas han circulado nombres como el de Lana Nusseibeh, de Emiratos Árabes Unidos, y Feridun Sinirlioğlu, de Turquía, aunque hasta ahora no se ha formalizado una nueva postulación. También se ha mencionado a figuras latinoamericanas en medio del interés regional por encabezar por primera vez la organización en décadas.

La entrada de otra persona no garantizaría por sí sola una salida. Cualquier aspirante deberá construir una mayoría de al menos nueve integrantes y evitar el rechazo de Washington, Pekín, Moscú, París y Londres. La negociación decisiva ocurre en el equilibrio entre respaldo amplio y ausencia de veto, una combinación que ninguno de los siete candidatos ha logrado en la ronda más reciente.

La decisión final pasa por la Asamblea General

El proceso de selección comienza en el Consejo de Seguridad, responsable de recomendar un nombre. Después, la Asamblea General debe aprobar esa recomendación. Aunque el pleno reúne a todos los Estados miembros, la estructura del procedimiento concede a los cinco permanentes una influencia determinante desde la primera etapa.

La nueva votación deja tres caminos sobre la mesa: que alguna potencia modifique su posición, que las candidaturas existentes negocien apoyos adicionales o que surja una figura capaz de conciliar a los bloques. Mientras eso no ocurra, la sucesión seguirá abierta y el calendario aumentará la presión para alcanzar un acuerdo antes del relevo formal en la secretaría general.

Fuentes: El Universal, Perfil y El Universo.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *