El oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita podría volver a operar en cuestión de días, después de los ataques con drones que dañaron la infraestructura y redujeron una de las principales rutas alternativas al estrecho de Ormuz.
La evaluación técnica continúa mientras el mercado petrolero sigue con atención la capacidad del reino para trasladar crudo desde sus campos orientales hasta la terminal de Yanbu, en el mar Rojo. El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó durante una reunión del G20 en Houston que el diagnóstico detallado de los daños aún está en marcha, aunque los trabajos permitirían una reapertura en un plazo corto.
La instalación quedó fuera de servicio tras impactos registrados en zonas de Riad y Medina. Autoridades sauditas atribuyeron el lanzamiento de los drones a territorio iraquí y reportaron varios heridos, además de afectaciones importantes en la red energética. Saudi Aramco no ha comunicado una fecha oficial para reanudar el bombeo.
Una vía de 1,200 kilómetros hasta Yanbu
Construido en 1981, el sistema recorre unos 1,200 kilómetros y conecta áreas de producción y procesamiento del este saudita con la costa occidental. Su diseño permite evitar el paso por Ormuz y embarcar petróleo desde el mar Rojo, una función que cobra mayor relevancia cuando el tránsito marítimo regional enfrenta restricciones o amenazas.
La capacidad máxima del conducto llega a siete millones de barriles diarios. Antes de la suspensión transportaba entre cuatro y cinco millones, una cantidad equivalente a cerca de 4% o 5% del suministro mundial. Cálculos técnicos ubican el flujo observado desde finales de agosto entre 2.6 y cuatro millones de barriles por día.
Reservas limitadas en la costa del mar Rojo
La interrupción dejó a Yanbu dependiendo de inventarios disponibles para sostener los embarques. Estimaciones de la industria señalaron que las existencias podían cubrir entre cinco y siete días de exportaciones al ritmo reciente. La situación aumentó la presión para reparar la línea y restablecer el envío desde el interior del país.
Los despachos sauditas por puertos del mar Rojo habían bajado a 2.5 millones de barriles diarios durante el último mes, frente a 4.6 millones en julio. Esa reducción coincidió con el deterioro de la seguridad alrededor de Bab el-Mandeb, el paso de aproximadamente 20 millas que enlaza el mar Rojo con el golfo de Adén.
Abqaiq eleva el riesgo para el procesamiento
La tensión no se limita a la ruta de transporte. Las amenazas también alcanzaron a Abqaiq, el gran complejo que estabiliza y procesa alrededor de 7% del crudo mundial. Su operación es decisiva porque prepara el petróleo para exportación antes de que llegue a terminales y oleoductos.
La presión sobre Abqaiq y el corredor occidental ocurre mientras fuerzas hutíes amplían su presencia en la costa yemení y en torno a Bab el-Mandeb. Estados Unidos mantiene contactos con representantes hutíes y ha desplegado asesores en la región. El objetivo inmediato es reducir los ataques y recuperar condiciones de navegación y transporte energético.
El precio del crudo refleja la incertidumbre
El barril Brent superó los 109 dólares y llegó brevemente a aproximarse a 110, mientras el referente estadounidense rondó los 105 dólares. El movimiento refleja la menor disponibilidad de rutas de salida y la importancia del sistema saudita para compensar cualquier interrupción en Ormuz, por donde antes del conflicto circulaban unos 20 millones de barriles diarios, más de una quinta parte del consumo global.
Las reparaciones tienen un antecedente reciente: en abril, Aramco recuperó la capacidad total de siete millones de barriles diarios poco después de otro ataque que retiró temporalmente 700 mil barriles de capacidad. En esta ocasión, los primeros cálculos apuntaban a trabajos de tres a seis semanas, pero la estimación de funcionarios estadounidenses acortó el horizonte. La confirmación dependerá del diagnóstico físico y de las pruebas de seguridad que preceden a cualquier reinicio.
Hasta que exista un anuncio oficial, los operadores deberán administrar inventarios y ajustar embarques desde Yanbu. El ritmo de la reapertura determinará cuánto crudo puede volver a desplazarse hacia el oeste y qué margen tendrá Arabia Saudita para responder a nuevas interrupciones en los pasos marítimos de la región.
Fuentes: Vanguardia, Vietnam.vn.






