Las proyecciones más optimistas para la economía mexicana anticipan un crecimiento de hasta 1.7 por ciento en 2026, mientras el promedio de 37 instituciones financieras se ubica en 1.4 por ciento.
La nueva Encuesta de Expectativas de Citi refleja una mejora frente al escenario de estancamiento que dominó buena parte del año. UBS encabeza las previsiones con una expansión de 1.7 por ciento, seguida por BanCoppel y Banco Base, que calculan 1.6 por ciento.
La mayoría de las instituciones consultadas espera que el Producto Interno Bruto cierre por encima de uno por ciento. El rango, sin embargo, sigue siendo amplio y muestra que persisten dudas sobre la fuerza del consumo, la inversión y el entorno internacional.
El consenso se acerca a la estimación de Hacienda
La Secretaría de Hacienda prevé un crecimiento real de 1.5 por ciento para este año, dentro de un intervalo de uno a dos por ciento. El promedio privado de 1.4 por ciento se encuentra cerca de ese punto y reduce la distancia entre las perspectivas oficiales y las del mercado.
En el extremo inferior, Signum Research calcula una expansión de 0.8 por ciento y BX+ estima 0.9 por ciento. Estas diferencias responden a supuestos distintos sobre producción, comercio exterior, gasto, inversión y condiciones financieras.
La economía evitaría una contracción, pero mantendría un avance moderado. Un crecimiento cercano a 1.4 por ciento permite aumentar la actividad, aunque resulta limitado frente a las necesidades de empleo, infraestructura y desarrollo regional.
Las expectativas para 2027 son más favorables
El promedio de las 37 instituciones proyecta una expansión de 1.8 por ciento para 2027. UBS vuelve a presentar el cálculo más alto, con 2.3 por ciento, dentro del rango de 1.5 a 2.5 por ciento considerado por Hacienda en el Paquete Económico.
Banco Base adopta la postura más cautelosa para el próximo año y estima un crecimiento de uno por ciento. La distancia entre previsiones confirma que la recuperación dependerá de la inversión, el consumo interno, las exportaciones y la estabilidad de las reglas económicas.
El siguiente año podría mostrar mayor dinamismo, pero la mejoría no está garantizada. Los cambios en tasas de interés, comercio y confianza empresarial pueden modificar rápidamente el escenario.
La inflación continúa como principal presión
Las estimaciones de inflación también presentan diferencias. GBM y Masari Casa de Bolsa calculan un cierre de 4.30 por ciento, mientras Signum Research proyecta 3.26 por ciento.
La mediana para la inflación general bajó ligeramente de 3.93 a 3.90 por ciento. Para el componente subyacente, que excluye productos con precios más volátiles, la expectativa disminuyó de 3.92 a 3.88 por ciento.
Ambas cifras permanecen alrededor o por encima del objetivo de tres por ciento del Banco de México. Si los precios tardan en moderarse, el banco central tendrá menos espacio para reducir las tasas con rapidez, lo que podría encarecer el crédito y limitar parte del crecimiento esperado.
El nuevo panorama combina una expansión algo mejor con riesgos todavía visibles. La trayectoria final dependerá de que la inversión se mantenga, la inflación continúe descendiendo y los mercados conserven confianza en la economía nacional.
Fuentes: Encuesta de Expectativas de Citi, Secretaría de Hacienda y EL CEO.









