Las empresas no bancarias de México colocaron 234 mil 800 millones de pesos en bonos de largo plazo entre enero y septiembre de 2026, un volumen que ya supera en 14 por ciento el total emitido durante el año pasado. La cifra es la más alta desde que comenzó el registro en 2004 y refleja una nueva etapa de profundidad para el mercado corporativo local.
El repunte responde a una combinación de menores tasas de interés, vencimientos próximos y mayor disponibilidad de recursos entre inversionistas institucionales. Después de un periodo en el que varias compañías aplazaron sus planes por la incertidumbre comercial y geopolítica, el financiamiento en pesos recuperó atractivo como alternativa para renovar deuda y obtener capital.
El mercado local rompe una marca de dos décadas
El monto acumulado hasta septiembre equivale a cerca de 13 mil millones de dólares. El récord se alcanzó antes de iniciar el último trimestre, una época que suele concentrar mayor actividad. En conjunto, la deuda corporativa local en circulación suma alrededor de 1.4 billones de pesos, un tamaño que permite absorber operaciones mayores que las habituales en años anteriores.
La demanda también ha favorecido a los emisores en el precio de las colocaciones. Cuando existe competencia entre compradores, las empresas pueden ofrecer un rendimiento adicional menor frente a las referencias del mercado. Esa reducción del diferencial disminuye el costo del financiamiento y confirma que hay recursos dispuestos a entrar en instrumentos corporativos con perfiles diversos.
CFE y Grupo Lala aceleran las colocaciones
Dos operaciones recientes impulsaron el volumen anual. La Comisión Federal de Electricidad colocó 20 mil millones de pesos, mientras una unidad de Grupo Lala emitió 9 mil millones. Ambas transacciones cerraron con diferenciales menores a los proyectados inicialmente: hasta 35 puntos base en el primer caso y 25 puntos base en el segundo.
El resultado ilustra la capacidad que ha ganado el mercado mexicano para procesar montos elevados. Una emisión de 10 mil millones de pesos dejó de ser una operación excepcional, debido al crecimiento de fondos de pensiones, aseguradoras, bancos y tesorerías que buscan activos de renta fija. Esa base de compradores aporta liquidez y ofrece a las compañías una vía interna para cubrir obligaciones.
La demanda es amplia, pero mantiene selectividad
El apetito no significa que todas las colocaciones alcancen el monto solicitado. La unidad de crédito de Mercado Libre en México buscó captar 5 mil millones de pesos y finalmente emitió 3 mil 750 millones. La operación, no obstante, reunió participación de fondos de pensiones, aseguradoras, bancos de desarrollo, fondos especializados, tesorerías corporativas y banca privada.
El episodio muestra que los inversionistas distinguen entre emisores, plazos y niveles de rendimiento. La mayor profundidad no elimina la evaluación del riesgo; amplía el espacio para financiarse, pero obliga a presentar condiciones competitivas. Para las empresas, esa disciplina puede traducirse en calendarios más precisos y estructuras de deuda adaptadas a la demanda disponible.
Octubre y noviembre podrían extender el auge
El mercado todavía enfrenta una carga importante de vencimientos durante el resto del año, incluida la deuda de algunos de los mayores prestatarios del país. A ello se suma el patrón estacional de mayor dinamismo en el cuarto trimestre. La combinación podría llevar nuevas emisiones a las mesas de negociación durante octubre y noviembre.
Entre las operaciones esperadas figura la posible reapertura de bonos de Fibra Educa, originalmente emitidos en junio, además de colocaciones del Fondo Especial para Financiamientos Agropecuarios y Toyota Financial Services México. Si esos planes avanzan, el registro de 234 mil 800 millones de pesos continuaría ampliándose antes del cierre de 2026.
La marca actual no solo representa un máximo estadístico. También señala que las empresas encuentran más capacidad de financiamiento en moneda local y que los inversionistas institucionales poseen un papel creciente en la formación del mercado. El desafío será sostener esa profundidad sin relajar los criterios de riesgo que dan estabilidad a las colocaciones.
Fuentes: Bloomberg Línea y El Diario.









