La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos elevó de 0.8 a 1.5 por ciento su previsión de crecimiento para México en 2026, una mejora de siete décimas frente al cálculo publicado en junio.
La nueva cifra se ubica dentro del intervalo de 1 a 2 por ciento presentado por la Secretaría de Hacienda en los Criterios Generales de Política Económica para 2027. También se aproxima al consenso de grupos financieros consultados por Citi, cuya estimación subió de 1.3 a 1.4 por ciento.
El ajuste ocurre después de que Hacienda redujera el 8 de septiembre el rango aprobado previamente por el Congreso, que había anticipado una expansión de entre 1.8 y 2.8 por ciento para este año.
La previsión mexicana avanzó siete décimas
El cambio de 0.8 a 1.5 por ciento representa una revisión importante, aunque mantiene un ritmo moderado para la economía nacional. La OCDE colocó su cálculo en la mitad del rango actualizado por Hacienda.
La coincidencia entre las previsiones oficiales y privadas reduce la distancia que existía a mitad de año. Sin embargo, todas permanecen debajo del límite inferior de la expectativa originalmente aprobada por el Congreso.
El organismo proyectó además que la economía mundial crecerá 2.9 por ciento en 2026 y 3 por ciento en 2027, dentro de un escenario marcado por choques sucesivos y una moderación de la actividad durante el primer semestre.
La deuda y el gasto público entran en la advertencia
La OCDE pidió a los gobiernos contener y reasignar el gasto, mejorar la eficiencia del sector público y fortalecer los ingresos. El objetivo es sostener la deuda a largo plazo y conservar margen fiscal ante nuevas perturbaciones.
Los rendimientos de los bonos alcanzaron en varias economías sus niveles más altos en 15 años o más. Esa presión aumenta el costo del financiamiento público y vuelve más exigente la administración de presupuestos y vencimientos.
El organismo planteó que cada país defina el ritmo y la composición de sus ajustes mediante estrategias plurianuales creíbles, adaptadas a sus condiciones fiscales y productivas.
La energía vuelve a presionar los precios
Las interrupciones en la producción y exportación de economías del Golfo elevaron nuevamente los precios energéticos. A ello se sumaron márgenes de refinación altos provocados por cuellos de botella, con efectos sobre consumidores y empresas.
La previsión contempla un aumento de la inflación a corto plazo por el encarecimiento de materias primas. La moderación llegaría de manera gradual en 2027, apoyada por precios energéticos más estables y políticas monetarias restrictivas.
Los bancos centrales enfrentan el reto de mantener ancladas las expectativas. Una normalización rápida de los mercados energéticos aliviaría las presiones, mientras nuevas interrupciones combinarían mayor inflación con crecimiento más débil.
La inteligencia artificial impulsa inversión y comercio
La actividad relacionada con inteligencia artificial sostuvo inversión, producción y comercio globales. Al mismo tiempo, las emisiones de bonos de empresas del sector contribuyeron a las preocupaciones sobre riesgos financieros y tasas de largo plazo.
La OCDE recomendó reformas estructurales para elevar el producto potencial, diversificar el suministro de energía, mejorar la eficiencia energética y facilitar la adaptación de los mercados laborales y de bienes.
La revisión a 1.5 por ciento ofrece una señal más favorable para México que la estimación de junio, pero queda condicionada por el costo de la energía, la trayectoria inflacionaria, la sostenibilidad fiscal y la evolución del conflicto en Medio Oriente.
Fuentes: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, La Silla Rota









