El Gobierno de México y el de Jalisco acordaron invertir de manera conjunta 25 mil millones de pesos en infraestructura para mejorar el abasto y la calidad del agua en la zona metropolitana de Guadalajara, mediante dos nuevos acueductos, la renovación de una planta potabilizadora y acciones para reducir la contaminación en las líneas de conducción.
El plan fue presentado este miércoles 28 de octubre por la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Pablo Lemus. Las autoridades situaron el acuerdo como una respuesta a un problema acumulado durante generaciones: tandeos, deficiencias en la calidad del líquido y afectaciones que han motivado reclamos de habitantes de la metrópoli jalisciense.
Dos acueductos con horizonte de entrega en 2028
La parte central de la estrategia contempla la construcción de dos acueductos. De acuerdo con el calendario anunciado, las obras comenzarán el próximo año y deberán concluir en 2028. El objetivo es ampliar y hacer más confiable el traslado de agua hacia una zona urbana que depende de varias fuentes de abastecimiento y de una red compleja de conducción.
El monto global refleja la escala del desafío. La inversión será compartida por la Federación y el gobierno estatal, con la intención de sostener trabajos que no se limiten a aumentar el volumen disponible, sino que también atiendan la calidad con la que el agua llega a los hogares.
El gobernador planteó la integración de una comisión técnica para dar seguimiento a las obras. Ese mecanismo será relevante para vigilar plazos, coordinar decisiones entre niveles de gobierno y revisar que cada componente del proyecto avance de acuerdo con las necesidades de la zona metropolitana.
Una planta potabilizadora recibirá 7 mil 500 millones
Además de los acueductos, Jalisco destinará 7 mil 500 millones de pesos a la renovación de una planta potabilizadora. Esta intervención busca fortalecer el tratamiento del agua antes de su distribución y corregir una de las principales preocupaciones expresadas por la población: la llegada de líquido con condiciones inadecuadas para su uso cotidiano.
La calidad no depende únicamente del proceso de potabilización. Las autoridades explicaron que el sistema de Guadalajara es abierto y que existen distintos puntos donde el agua puede contaminarse durante su recorrido. Por ello, el programa incluye acciones sobre fuentes de abastecimiento y líneas de conducción, además de la infraestructura nueva.
El saneamiento de la ruta completa del agua será decisivo para que la inversión produzca una mejora perceptible en las viviendas. La meta oficial es combinar suficiente disponibilidad con condiciones adecuadas para consumo y actividades domésticas, sin trasladar el problema de un tramo de la red a otro.
Tandeos y mala calidad marcan la urgencia del proyecto
La zona metropolitana de Guadalajara recibe agua de tres fuentes, según la explicación presentada por la Comisión Nacional del Agua. Esa diversidad ayuda al suministro, pero también exige coordinación técnica para prevenir pérdidas, controlar contaminantes y equilibrar caudales en una ciudad con alta demanda.
El acuerdo parte de reconocer que los tandeos y la mala calidad no son episodios aislados. La continuidad irregular obliga a muchas familias a almacenar agua, comprarla o adaptar sus rutinas, mientras que la desconfianza sobre sus condiciones incrementa el gasto doméstico. La infraestructura anunciada pretende reducir esas cargas y ofrecer una solución de largo plazo.
El horizonte de 2028 obliga a mantener medidas operativas durante la construcción. Aunque los nuevos acueductos son el componente más visible, la rehabilitación de instalaciones existentes y la vigilancia de las conducciones pueden generar avances antes de que todo el sistema entre en funcionamiento.
Coordinación técnica definirá el impacto en los hogares
El tamaño de la inversión exige transparencia en contratos, avances físicos y metas de calidad. La comisión propuesta podrá servir como espacio para comparar el progreso de las obras con indicadores concretos: continuidad del servicio, calidad del líquido, capacidad de potabilización y reducción de zonas atendidas mediante tandeo.
También será necesario comunicar con claridad las afectaciones temporales que provoquen los trabajos y los beneficios esperados en cada etapa. La prueba final estará en el servicio que reciban los hogares, no únicamente en la conclusión de los acueductos o en el ejercicio del presupuesto.
Con el acuerdo anunciado, la Federación y Jalisco colocan el problema hídrico de Guadalajara entre sus prioridades de infraestructura. El compromiso financiero ya tiene una cifra y un plazo; el siguiente desafío será convertirlos en obras coordinadas, agua más limpia y un suministro más estable para la población metropolitana.
Fuentes: El Financiero.





