El peso mexicano se depreció este viernes 0.18 por ciento y cotizó en 18.7514 unidades por dólar durante las primeras operaciones, su nivel más débil desde el 21 de agosto de 2025, en una jornada marcada por el encarecimiento del petróleo, las tensiones en Medio Oriente y una mayor demanda internacional de activos considerados refugio.
La moneda nacional se movió entre 18.68 y 18.80 pesos por dólar durante las operaciones nocturnas. El retroceso ocurrió a pesar de que la actividad económica de México reportó un crecimiento anual de 3.5 por ciento en agosto, un dato que fue desplazado en la atención de los inversionistas por el deterioro del entorno externo y la volatilidad de las materias primas energéticas.
El petróleo eleva la aversión al riesgo
El principal factor de presión fue el avance de los precios del crudo ante el temor de nuevas interrupciones en el suministro. Algunas referencias internacionales superaron los 115 dólares por barril durante la jornada, lo que fortaleció al dólar y redujo el apetito por monedas de economías emergentes. El peso suele resentir los episodios de incertidumbre global cuando los fondos buscan liquidez y menor exposición al riesgo.
El índice dólar, que compara a la divisa estadounidense con una canasta de seis monedas relevantes, avanzó 0.10 por ciento hasta 101.71 puntos. Ese movimiento confirmó una demanda más alta por el billete verde y añadió presión al tipo de cambio mexicano, aun cuando los datos internos ofrecieron una señal positiva sobre el desempeño de la economía.
La moneda acumula siete semanas de pérdidas
Con el movimiento del viernes, el peso se encamina a cerrar su séptima semana consecutiva con depreciación frente al dólar. Una racha de esa duración no se observaba desde el periodo comprendido entre el 19 de julio y el 30 de agosto de 2019. La persistencia de las pérdidas refleja un ajuste prolongado, no solamente una reacción aislada de una sesión.
El nivel de 18.7514 pesos por dólar quedó cerca del cierre de 18.7668 registrado el 21 de agosto de 2025. Aunque el tipo de cambio puede variar durante el resto de la jornada, la referencia matutina muestra que el mercado mantiene una postura prudente y que los riesgos externos tienen, por ahora, mayor peso que los indicadores nacionales.
El crecimiento de agosto no detiene la presión
El Indicador Global de la Actividad Económica mostró un avance anual de 3.5 por ciento al cierre de agosto. La cifra sugiere que la producción y los servicios conservaron dinamismo, pero no fue suficiente para modificar la dirección del mercado cambiario. Los operadores concentraron sus decisiones en el conflicto de Medio Oriente y sus posibles consecuencias sobre energía, inflación y tasas de interés.
Un petróleo más caro puede trasladarse a costos de transporte y producción, prolongar las presiones inflacionarias y dificultar recortes de tasas por parte de los bancos centrales. La expectativa de una política monetaria restrictiva durante más tiempo favorece al dólar y encarece el financiamiento para empresas y consumidores en distintos mercados.
Empresas y consumidores enfrentan un dólar más caro
La depreciación tiene efectos diferentes según la actividad. Las compañías que importan maquinaria, insumos o productos terminados pueden enfrentar mayores costos en pesos, mientras los exportadores reciben más moneda nacional por cada dólar de sus ventas. Para los hogares, el impacto suele aparecer de manera gradual en bienes importados, viajes y servicios contratados en divisa estadounidense.
El comportamiento de la moneda dependerá de las noticias sobre el suministro petrolero, la evolución de las tensiones geopolíticas y las señales de política monetaria. En el corto plazo, el rango observado entre 18.68 y 18.80 pesos funciona como referencia de la volatilidad diaria. La combinación de energía cara y cautela financiera mantiene al peso bajo presión pese al crecimiento económico reportado por México.
Fuentes: EL CEO, El Financiero, Bloomberg e Inegi.









