Un informe internacional presentado este 3 de noviembre encontró que los compromisos para eliminar gradualmente los subsidios a los combustibles fósiles ya no figuran en 66 de los 71 países examinados en ese indicador.
La evaluación del Centro TPI, vinculado con la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres, se publicó a pocos días de la conferencia climática COP31. El trabajo analiza políticas, emisiones y metas de decenas de gobiernos mediante la versión actualizada de su marco ASCOR.
Solo cinco de 71 países conservan el compromiso
El dato central del estudio muestra un retroceso en la presencia explícita de la promesa de retirar subsidios ineficientes a los combustibles fósiles. Solo cinco países de los 71 revisados mantienen ese compromiso, mientras en 66 dejó de aparecer. El informe no afirma con esa cifra que todos los subsidios hayan aumentado; mide la permanencia de una obligación declarada en la documentación y las políticas examinadas.
El grupo de las siete economías más industrializadas había reiterado desde 2016 la intención de eliminar gradualmente esos apoyos para 2025. Esa referencia no apareció en los principales comunicados de líderes del G7 de 2025 y 2026, según el análisis. El cambio de lenguaje coincide con mayor énfasis de los gobiernos en seguridad energética y riesgos geopolíticos y económicos.
La evaluación abarca el 90 por ciento de las emisiones mundiales
El reporte general estudia a 85 países de ingresos altos, medios y bajos, responsables en conjunto de alrededor del 90 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Para la nueva revisión se aplicó la versión 2.0 de ASCOR, que añade indicadores sectoriales y una referencia de calentamiento inferior a dos grados Celsius.
El marco compara tres dimensiones: las tendencias observadas de emisiones, la ambición de los objetivos anunciados y las políticas y finanzas que pueden respaldarlos. Esa separación permite distinguir la existencia de una meta escrita de los resultados medidos y de los instrumentos públicos destinados a alcanzarla. El Centro TPI halló que solo Colombia, Francia, Portugal y Suiza se ubicaron en el cuartil superior de su respectivo grupo de ingresos en las tres dimensiones.
Las nuevas metas para 2035 no garantizan mayor ambición
Otros 37 países fijaron una meta para 2035 mediante contribuciones climáticas nacionales actualizadas. Los autores reconocen un avance en la definición de objetivos, pero advierten que los nuevos compromisos no están, en general, mejor alineados con las referencias de calentamiento de 1.5 grados o menos de dos grados que las metas existentes para 2030.
En la revisión de trayectorias de emisiones, siete de 75 países mostraron una senda compatible con 1.5 grados y 16 con menos de dos grados. Trece iban encaminados a cumplir sus propios objetivos, aunque ocho de ellos lo hacían con metas que todavía permitirían aumentos absolutos de emisiones para 2030. La diferencia entre cumplir una meta nacional y ajustarse a una trayectoria climática internacional es una de las distinciones del estudio.
También cae la información sobre financiamiento
El número de países con compromisos acordes con su parte proporcional del objetivo internacional de financiación climática bajó de siete a cuatro. Tres gobiernos divulgaron por primera vez su gasto climático, pero cinco dejaron de precisar cuánto destinan a ese fin. El Centro TPI señaló que esa falta de información dificulta evaluar la prioridad presupuestaria de la acción climática.
El análisis sectorial ubicó a la electricidad con mejores resultados promedio que la industria, el transporte y la producción de combustibles fósiles. Los hallazgos llegan antes de la COP31, programada del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Turquía, donde la implementación de los compromisos será uno de los temas de discusión entre gobiernos.
Fuentes: Centro TPI de la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres, Europa Press.







