Hungría se prepara para apagar su única central nuclear por primera vez en más de cuatro décadas, después de que el nivel históricamente bajo del río Danubio comprometiera el suministro de agua utilizado para enfriar la planta de Paks.
La instalación, con una capacidad cercana a dos gigavatios y responsable de alrededor de la mitad de la electricidad del país, operaba el domingo a poco más de 10 por ciento. El cierre coincide con una nueva ola de calor que podría llevar las temperaturas hasta los 40 grados Celsius y elevar el consumo energético.
El Danubio cae a un mínimo histórico
La sequía prolongada y las altas temperaturas han reducido el caudal del Danubio, una arteria esencial para Europa central. La central de Paks toma agua del río para sus procesos de enfriamiento, por lo que la disminución representa un límite operativo y de seguridad.
La autoridad hídrica prevé que el nivel continúe bajando durante los próximos días. La administración de la planta decidirá el momento exacto del cierre bajo un protocolo estricto, mientras los cuatro reactores de fabricación rusa podrían permanecer inactivos durante semanas.
La red eléctrica enfrenta cinco días críticos
El primer ministro Peter Magyar advirtió que el país atraviesa un periodo especialmente delicado. La ausencia de generación nuclear coincidirá con los días más calurosos, cuando hogares, comercios, hospitales y sistemas de climatización demandan más energía.
Hasta ahora, reducciones voluntarias en viviendas y más de 300 empresas han recortado el consumo en unos 400 megavatios. Entre las compañías que ajustaron su demanda figuran MOL, Samsung SDI, Audi y el proveedor automotriz Denso.
Importaciones podrían elevar el costo de la crisis
El gobierno no había impuesto restricciones obligatorias a las industrias, aunque mantiene esa posibilidad si la red pierde estabilidad. Sin Paks, Hungría deberá aumentar sus compras de electricidad en el mercado regional justo cuando la ola de calor también presiona a otros países.
Una estimación partidista sitúa el costo adicional de las importaciones entre 100 mil y 200 mil millones de florines, equivalentes a unos 315 y 630 millones de dólares. La cifra todavía es una proyección y dependerá de la duración del cierre y de los precios eléctricos.
La sequía golpea transporte, turismo y agua
El problema ya rebasa al sector energético. El bajo nivel del Danubio afecta la navegación comercial y el turismo fluvial, mientras más de cien ciudades y localidades han aplicado restricciones al uso del agua, incluso en zonas cercanas a Budapest.
El episodio muestra cómo una sequía puede comprometer simultáneamente generación eléctrica, actividad industrial y servicios públicos. También abre preguntas sobre la adaptación de infraestructura crítica diseñada con registros climáticos del pasado.
Las autoridades deberán equilibrar seguridad nuclear, estabilidad de la red y suministro para la población. El reinicio de Paks dependerá de que el Danubio recupere niveles compatibles con la operación segura o de que se implementen soluciones técnicas temporales.
Fuentes: Reuters; Gobierno de Hungría; autoridad hídrica húngara; Associated Press.





