La mezcla mexicana de exportación cerró en 79.19 dólares por barril después de una caída global del crudo vinculada a señales de pausa en las hostilidades de Medio Oriente.
La Jornada reportó que los futuros internacionales retrocedieron con fuerza luego de que los mercados incorporaran expectativas de distensión y posibles negociaciones para normalizar el tránsito por el estrecho de Ormuz.
El ajuste llega después de semanas de presión sobre los precios energéticos, con efectos para Pemex, las finanzas públicas y los estímulos fiscales aplicados a combustibles en México.
Brent y WTI también retrocedieron con fuerza
El barril Brent para entrega en septiembre cayó 8.70 por ciento, hasta 88.36 dólares, mientras el West Texas Intermediate bajó 7.50 por ciento, a 82.61 dólares. En ese contexto, la mezcla mexicana se ubicó en 79.19 dólares por barril.
El descenso respondió a la percepción de menor riesgo inmediato en el suministro internacional, aunque analistas advirtieron que el mercado sigue lejos de descontar un escenario plenamente estable.
El precio sigue por arriba de lo previsto en el presupuesto
Aunque la jornada fue negativa para el crudo, el nivel de la mezcla mexicana continúa por encima de los supuestos presupuestarios señalados por Hacienda para 2026. Ese margen puede favorecer ingresos petroleros, pero también mantiene presión sobre combustibles.
El País destacó que el petróleo mexicano acumula un alza importante en el año por el conflicto geopolítico, lo que llevó al gobierno a reforzar estímulos al diésel y gasolinas para contener impactos al consumidor.
Subsidios y transporte quedan bajo presión
El estímulo fiscal al diésel se elevó para la semana del 25 al 31 de julio, una medida relevante para transporte de carga y pasajeros. Cuando el crudo sube o permanece elevado, el costo fiscal de amortiguar precios internos aumenta.
Para empresas y consumidores, la clave será observar si la baja se sostiene o si nuevos episodios de tensión devuelven volatilidad al mercado. La recomendación financiera es seguir los reportes de Pemex, Hacienda y referencias internacionales, porque cada ajuste semanal puede trasladarse a costos logísticos y precios finales.
Fuentes: La Jornada, El País y Monex.









