9 de septiembre de 2026

Inflación de México repunta a 3.26% en agosto

La inflación anual subió a 3.26 por ciento en agosto, con aumentos destacados en cebolla, chile serrano, limón y huevo.
Productos alimenticios asociados al reporte de inflación de agosto en México
La inflación anual de México se ubicó en 3.26 por ciento durante agosto.

La inflación anual de México subió a 3.26 por ciento en agosto de 2026, desde 3.12 por ciento en julio, impulsada por fuertes aumentos mensuales en alimentos como cebolla, chile serrano, limón y huevo.

El Índice Nacional de Precios al Consumidor avanzó 0.20 por ciento durante el mes, de acuerdo con los datos divulgados este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. El resultado anual fue menor al 3.30 por ciento que anticipaba el consenso de analistas, pero interrumpió la trayectoria descendente observada durante los meses anteriores.

La cifra general permanece dentro del intervalo de variabilidad del Banco de México, establecido alrededor de una meta de 3 por ciento con un margen de un punto porcentual. Sin embargo, la combinación de alimentos volátiles, servicios todavía elevados y riesgos externos mantiene la atención sobre la evolución de los precios durante el cierre del año.

Alimentos frescos empujaron el índice mensual

La cebolla encabezó las alzas del mes con una variación de 32.70 por ciento. El chile serrano aumentó 19.61 por ciento, el limón 11.17 por ciento y el huevo 8.91 por ciento. Otras frutas registraron un incremento de 7.12 por ciento. Estos movimientos tienen un efecto directo en el gasto cotidiano, pues se concentran en productos de compra frecuente para los hogares.

El comportamiento no fue uniforme. La papa y otros tubérculos bajaron 10.66 por ciento, la calabacita descendió 7.61 por ciento y el aguacate retrocedió 6.71 por ciento. La combinación confirma la volatilidad que caracteriza a los productos agropecuarios, cuyos precios pueden cambiar con rapidez por condiciones climáticas, disponibilidad regional, transporte y ciclos de cosecha.

La inflación subyacente cedió a 3.88 por ciento

El componente subyacente, que excluye algunos precios de mayor volatilidad, se ubicó en 3.88 por ciento anual, por debajo del 3.95 por ciento de julio. En su comparación mensual avanzó 0.16 por ciento, también menos que el 0.20 por ciento previsto por especialistas. Esta moderación ofrece una señal favorable porque permite observar con mayor claridad la tendencia de mediano plazo.

Aun así, algunos servicios continúan mostrando aumentos superiores al promedio. En la comparación anual, los precios en restaurantes avanzaron 6.27 por ciento, los servicios educativos 6.02 por ciento y los seguros y servicios financieros 5.90 por ciento. La persistencia en servicios limita una reducción más rápida del índice subyacente y prolonga la presión sobre presupuestos familiares y costos empresariales.

Banxico mantiene una postura cautelosa

El banco central dejó su tasa de referencia en 6.5 por ciento durante su reunión de agosto. La decisión respondió a que la desaceleración no se ha extendido con la misma fuerza a todos los componentes, además de los riesgos que los costos energéticos y las cadenas de suministro internacionales pueden trasladar a los precios internos.

La autoridad monetaria prevé que la inflación alcance la meta de 3 por ciento en el cuarto trimestre de 2027, dos trimestres después de su estimación anterior. El nuevo dato de agosto, aunque menor de lo esperado por el mercado, refuerza la necesidad de evaluar varios registros consecutivos antes de modificar el rumbo de la política monetaria.

Perspectivas apuntan a nuevas presiones

Los pronósticos privados anticipan que el cierre de 2026 podría situarse por encima del nivel de agosto. Grupo Bursátil Mexicano calcula una tasa anual ligeramente superior a 4 por ciento, mientras Banamex proyecta 4.0 por ciento para la inflación general y 3.9 por ciento para la subyacente.

Entre los factores al alza aparecen una base de comparación menos favorable, una posible recuperación de los precios agropecuarios y mayores costos laborales. En sentido contrario, un peso apreciado frente al año pasado y una actividad económica moderada podrían contener parte del impacto. Los próximos reportes permitirán conocer si el repunte de agosto fue temporal o el inicio de una fase más persistente.

Fuentes: El Financiero, EL CEO

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