El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, llevó a la Asamblea General de las Naciones Unidas una defensa del diálogo y pidió que el mundo no permanezca indiferente ante el sufrimiento provocado por las guerras, la pobreza y la falta de oportunidades.
Orsi sostuvo que alinearse con uno u otro lado de una confrontación no necesariamente ayuda a resolverla y puede profundizar las divisiones. Frente a esa lógica, presentó la disposición uruguaya de buscar entendimientos, abrir espacios de conversación y contribuir a salidas pacíficas.
El mandatario también reafirmó la participación permanente de Uruguay en las misiones de paz de la ONU. Su intervención conectó ese compromiso con una idea más amplia: la paz no se reduce al fin de los combates, sino que requiere condiciones para vivir, trabajar, educar a los hijos y desarrollar proyectos sin miedo.
Uruguay ofrece continuidad en las misiones de paz
El gobierno uruguayo mantendrá su contribución a las operaciones de paz de Naciones Unidas, un instrumento que Orsi valoró por su capacidad para aliviar el sufrimiento de poblaciones expuestas a los conflictos. La oferta de cooperación fue uno de los anuncios concretos del discurso.
La presencia de Uruguay en esas misiones fue presentada como una extensión de su política exterior. Orsi describió a su país como una nación de convicciones antes que de grandes estridencias y ubicó la paz como una tarea que debe renovarse de generación en generación.
El dolor de civiles ocupó el centro del mensaje
El presidente enumeró situaciones que, a su juicio, comprometen la responsabilidad de toda la humanidad: familias que pierden sus hogares, niños que crecen bajo el estruendo de las armas, jóvenes sin salida y afectados en su salud mental, y millones de personas atrapadas en la pobreza sin oportunidades.
Orsi sostuvo que ninguna vida vale menos por haber comenzado en otro territorio. Con esa frase, rechazó que la distancia geográfica determine la atención concedida a una tragedia. También mencionó el sufrimiento de los estados de guerra prolongados y el bloqueo económico sobre Cuba.
Tomar partido no siempre resuelve una guerra
La intervención cuestionó que la solución a una disputa dependa de escoger un bando. El gobernante uruguayo afirmó que esa decisión puede endurecer las posiciones y ampliar la distancia entre las partes. La alternativa que defendió fue la apertura de canales políticos capaces de producir acuerdos y reducir el daño sobre la población.
El planteamiento no equivalió a indiferencia ante los conflictos. Orsi separó la neutralidad pasiva de la búsqueda activa de diálogo: Uruguay propuso involucrarse mediante entendimientos y acciones multilaterales, con las misiones de paz como una de sus herramientas disponibles.
Orsi reclama instituciones multilaterales más eficaces
La parte final del discurso estuvo dirigida al funcionamiento del sistema internacional. El presidente pidió instituciones multilaterales más eficaces, representativas y cercanas a las personas, además de capaces de responder a los desafíos actuales. La exigencia se relacionó con la distancia entre las resoluciones diplomáticas y las condiciones concretas que enfrentan los civiles.
Orsi explicó que la paz debe construirse de manera permanente porque no está garantizada. Su definición incluyó seguridad, educación, trabajo y la posibilidad de mirar hacia el futuro, elementos que extienden el debate más allá de la ausencia de guerra.
La exposición uruguaya cerró con dos compromisos: continuar colaborando en operaciones de paz de la ONU y privilegiar caminos de entendimiento frente a confrontaciones internacionales. El llamado central fue asumir como responsabilidad común el sufrimiento humano, sin jerarquizarlo por cercanía, nacionalidad o territorio.
Fuentes: El Universo









