A tres décadas de la firma de los Acuerdos de San Andrés, académicos, funcionarios y representantes de instituciones culturales coincidieron en que, aunque han existido avances, el cumplimiento integral de esos compromisos sigue siendo una tarea pendiente.
Durante el encuentro “Historias y memorias”, realizado en el Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígenas, se abrió un espacio de análisis sobre el impacto y la vigencia de los tratados firmados en 1996 entre el gobierno federal y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Juan Carlos Gómez Aranda, quien formó parte de la Comisión de Concordia y Pacificación, afirmó que los acuerdos continúan siendo una asignatura pendiente y un referente clave para comprender los desafíos actuales en materia de derechos humanos, pluralismo jurídico y democracia intercultural.
Señaló que representaron uno de los intentos más relevantes del Estado mexicano por atender de manera estructural las demandas históricas de los pueblos indígenas, al plantear el reconocimiento constitucional, el respeto a sus formas de organización y su participación en decisiones que impactan sus territorios.
Por su parte, el rector de la Universidad Autónoma de Chiapas, Oswaldo Chacón Rojas, sostuvo que los documentos firmados el 16 de febrero de 1996 constituyen un hito en la lucha por la justicia social en México, al surgir de un diálogo inédito en medio del conflicto armado iniciado en 1994.
Indicó que, aunque no se implementaron en su totalidad, los acuerdos inspiraron avances significativos, como el impulso a la educación intercultural y mayores espacios de representación política para pueblos indígenas.
La directora del CELALI, María de la Flor Gómez Cruz, recordó que ese centro nació como resultado de una demanda colectiva vinculada al proceso de diálogo y destacó la importancia de mantener abierta la reflexión crítica sobre los alcances, logros y desaciertos posteriores a la firma.
Subrayó que aún queda camino por recorrer para alcanzar el Lekil Kuxlejal, el buen vivir, al que aspiran las comunidades.
El encuentro, que se desarrollará durante una semana, incluye actividades académicas y culturales destinadas a revisar el legado de los acuerdos y los desafíos actuales, en un contexto donde persisten conflictos agrarios, disputas por recursos y demandas de mayor autonomía.
A 30 años, coincidieron los participantes, San Andrés no es solo un episodio del pasado, sino un horizonte que continúa marcando el debate sobre justicia, inclusión y reconocimiento de la diversidad en México.





