México y Estados Unidos están cerca de alcanzar un acuerdo comercial, aunque mantienen diferencias sobre los aranceles aplicados a vehículos, acero y aluminio, confirmó la presidenta Claudia Sheinbaum durante su conferencia matutina de este martes.
El gobierno mexicano busca reducir al máximo las tarifas vigentes y obtener garantías para evitar nuevos gravámenes. Washington ha presentado propuestas para modificar las condiciones, pero las partes todavía discuten concesiones y límites antes de anunciar un entendimiento definitivo.
Vehículos, acero y aluminio concentran la negociación
Sheinbaum identificó a los tres sectores como la prioridad inmediata de México. Los aranceles afectan industrias vinculadas con miles de empleos y con cadenas de suministro que cruzan varias veces la frontera antes de que un producto terminado llegue al mercado.
La administración federal pretende que cualquier arreglo disminuya los costos actuales y dé certidumbre a las empresas que producen en América del Norte. La meta mexicana combina reducción de tarifas y protección frente a nuevas medidas, dos elementos que siguen abiertos en las conversaciones.
Estados Unidos ha planteado mecanismos para bajar algunos gravámenes a cambio de solicitudes dirigidas a México. La presidenta señaló que esos puntos todavía no están resueltos porque su gobierno busca condiciones que no perjudiquen la actividad económica nacional ni provoquen pérdida de empleos.
Sheinbaum fija límites legales y económicos
La mandataria estableció dos referencias para el equipo negociador: respetar la Constitución y las leyes mexicanas, y evitar compromisos que dañen la economía del país. También indicó que no existe una fecha definida para cerrar el proceso ni un porcentaje que permita medir de manera exacta cuánto falta.
Pese a las diferencias, describió una disposición favorable de ambas partes para continuar el diálogo. Los equipos mantienen comunicación y buscan puntos de coincidencia, pero el anuncio final dependerá de que se resuelvan los asuntos todavía pendientes.
La negociación se desarrolla alrededor del marco comercial de América del Norte y de la relación bilateral más amplia. Las decisiones sobre aranceles pueden modificar costos para fabricantes, exportadores y consumidores, por lo que cada ajuste tiene consecuencias en inversión, precios y empleo a ambos lados de la frontera.
Trump busca reducir el déficit estadounidense
El presidente Donald Trump aseguró durante un mitin en Kansas que el acuerdo con México se encuentra próximo. Presentó como uno de sus objetivos reducir el déficit comercial estadounidense, que ubicó en 150 mil millones de dólares, aunque no ofreció detalles sobre las condiciones que permitirían alcanzar esa meta.
La cercanía de las elecciones estadounidenses del 3 de noviembre añade presión política al proceso. El costo de productos y combustibles ocupa un lugar central en la campaña, mientras las tarifas comerciales pueden trasladarse a precios pagados por empresas y consumidores.
Las prioridades expuestas por ambos gobiernos no son idénticas. Washington coloca el déficit en el centro de su discurso; México enfatiza los aranceles sectoriales, el empleo y la continuidad de las cadenas productivas. El acuerdo deberá conciliar esas posiciones sin alterar las restricciones legales mexicanas.
Gas natural y Pemex aparecen en las conversaciones
Sheinbaum confirmó que Trump pidió que México aumente sus compras de gas natural estadounidense, pero negó que esa solicitud sea una condición para cerrar el entendimiento comercial. El tema ha sido abordado en las llamadas entre ambos mandatarios sin convertirse, hasta ahora, en una exigencia formal.
También señaló que el presidente estadounidense propuso una mayor participación de empresas de su país en Petróleos Mexicanos. La mandataria rechazó esa posibilidad al argumentar que la legislación mexicana no permite el esquema planteado.
Las conversaciones comerciales continúan junto con otros asuntos bilaterales, entre ellos la cooperación fronteriza y la seguridad. En el terreno económico, el avance dependerá de las condiciones finales para vehículos, acero y aluminio, así como de la garantía solicitada por México para impedir nuevos aranceles.
Fuentes: Presidencia de México, EL CEO, El Financiero.









