La industria mexicana del tequila confía en conservar su acceso sin aranceles al mercado de Estados Unidos, aun ante el anuncio de nuevas medidas comerciales de la Casa Blanca durante agosto.
El Consejo Regulador del Tequila sostiene que la bebida ya forma parte de una cadena económica compartida por ambos países. Importadores, distribuidores, restaurantes, bares y comercios estadounidenses participan en su venta, por lo que un gravamen no afectaría únicamente a productores mexicanos: también elevaría costos y presionaría empleos del otro lado de la frontera.
Una cadena que cruza la frontera
Martín Muñoz Sánchez, comisionado técnico del Consejo Regulador del Tequila, calculó que la economía asociada con esta bebida representa más de 1.4 billones de dólares en Estados Unidos y da sustento a más de 200 mil familias. Esas cifras explican por qué el sector considera que cuenta con aliados comerciales dentro del mercado estadounidense.
El impacto potencial se distribuiría entre varios eslabones. Un arancel podría encarecer la importación y trasladarse a precios de mayoreo y consumo; además, modificaría márgenes para distribuidores y establecimientos que dependen de la coctelería y la venta de destilados mexicanos. La industria usa ese argumento para insistir en que la relación produce valor en ambos países.
Reciprocidad entre tequila y whiskey
La confianza también descansa en el reconocimiento recíproco de bebidas con identidad geográfica. México protege las denominaciones estadounidenses de whiskey y bourbon, mientras Estados Unidos reconoce el tequila y el mezcal. Para el Consejo Regulador, ese trato de equivalencia permite mantener una relación distinta a la de otros productos alcanzados por disputas comerciales.
Muñoz Sánchez recordó que durante el primer mandato de Donald Trump también hubo amenazas de imponer barreras a las bebidas alcohólicas. El desenlace, sin embargo, no fue un arancel al tequila; se mantuvo el comercio y se redujeron impuestos en ese mercado. Ese antecedente alimenta la expectativa, pero no garantiza la decisión actual.
Las exportaciones crecen en el primer semestre
El Consejo Regulador informó que las ventas externas de tequila cerraron el primer semestre 3.3 por ciento arriba del nivel previo. Entre enero y junio se exportaron 214.4 millones de litros, una escala que confirma la importancia del comercio internacional para la cadena del agave y para las empresas de embotellado y distribución.
Estados Unidos es un destino central y cualquier modificación a las condiciones de acceso tendría efectos sobre volúmenes, inventarios y precios. Las compañías tendrían que decidir si absorben una parte del costo, lo trasladan a compradores o ajustan envíos. La magnitud dependería de la tasa, los productos incluidos y la fecha de entrada en vigor.
El sector espera el anuncio de agosto
Por ahora no existe un arancel nuevo confirmado para el tequila. La posición del sector es preventiva frente a las medidas que prepara el gobierno estadounidense. La diferencia entre una amenaza y una disposición vigente resulta clave: las empresas siguen operando bajo las condiciones actuales mientras analizan escenarios y mantienen conversaciones con socios comerciales.
La defensa del acceso sin gravámenes se apoya en tres elementos: el valor generado en Estados Unidos, la reciprocidad entre denominaciones y la experiencia del primer periodo de Trump. El Consejo Regulador considera que estos factores pueden mantener al tequila fuera de una nueva ronda de barreras.
El desenlace dependerá del alcance final de la política comercial estadounidense. Mientras se conoce el anuncio, los productores mexicanos llegan con exportaciones al alza y una red de comercialización que convierte el debate arancelario en un asunto bilateral, no en una medida con costos exclusivos para México.
Fuentes: Proceso y Consejo Regulador del Tequila.









