El conflicto en Medio Oriente vivió su jornada más letal en territorio libanés, luego de una serie de ataques atribuidos a Israel que dejaron al menos 182 personas muertas y 890 heridas, de acuerdo con el Ministerio de Salud de Líbano, que advirtió que la cifra aún podría aumentar.
Los bombardeos del miércoles se convirtieron en el episodio más violento desde el inicio de la guerra entre Israel y Hezbolá el pasado 2 de marzo, elevando el total de víctimas a mil 739 muertos y 5 mil 873 heridos en el país.
Sin embargo, el balance podría ser aún más grave. El servicio de defensa civil libanés reportó cifras superiores, con 254 fallecidos y más de mil 100 personas lesionadas en todo el país. Beirut fue la zona más afectada, con 91 muertes registradas tras una serie de explosiones que sacudieron la capital.
El ejército israelí aseguró haber ejecutado el mayor ataque coordinado desde el inicio del conflicto, dirigido contra más de 100 centros de mando e instalaciones militares de Hezbolá en Beirut, el valle de la Bekaa y el sur del Líbano.
En respuesta, Hezbolá condenó los hechos y calificó los ataques como una “agresión bárbara”, defendiendo lo que consideró su derecho a resistir y responder ante la ofensiva.
La escalada de violencia también generó tensión regional. Irán anunció el cierre del estrecho de Ormuz como reacción a los ataques, mientras crecen las dudas sobre la viabilidad de una tregua en la zona, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que dicho acuerdo de alto al fuego no contempla a Líbano.





