El yacimiento de gas de Pars, considerado el más grande del mundo y compartido entre Irán y Qatar, fue alcanzado este miércoles durante un ataque atribuido a Israel, en lo que representa una escalada significativa en el conflicto que también involucra a Estados Unidos.
De acuerdo con la agencia iraní Fars, el ataque impactó tanques de gas y parte de una refinería, lo que provocó un incendio y la evacuación de trabajadores mientras equipos de emergencia intentaban controlar las llamas.
Medios israelíes reportaron que la ofensiva fue realizada por sus fuerzas con el consentimiento de Estados Unidos, aunque el ejército israelí no ha emitido una postura oficial. Por su parte, Qatar calificó el hecho como una acción “peligrosa e irresponsable” que pone en riesgo la seguridad energética mundial.
Tras el ataque, la Guardia Revolucionaria de Irán ordenó a países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar evacuar instalaciones energéticas ante posibles represalias.
El golpe a esta infraestructura marca un cambio en la dinámica del conflicto, ya que hasta ahora se habían evitado ataques directos a instalaciones energéticas en el golfo Pérsico, debido al impacto que podrían tener en el suministro global.
En respuesta, Teherán informó que lanzó misiles contra ciudades israelíes como Tel Aviv, Haifa y Beersheba, así como contra bases militares de Estados Unidos en varios países de la región.
A casi tres semanas del inicio del conflicto, la tensión continúa en aumento y no hay señales de una desescalada.





