La movilización clandestina de ganado por la frontera sur mantiene encendida la alerta sanitaria en Chiapas, donde autoridades del sector agropecuario y productores atribuyen a esos cruces parte de la persistencia del gusano barrenador, una plaga que este año acumula alrededor de ocho mil casos en el país y tiene en Tapachula uno de sus principales focos.
El señalamiento fue planteado este miércoles por representantes públicos y ganaderos, quienes pidieron reforzar la vigilancia del movimiento de animales y permitir que el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria realice las inspecciones correspondientes. El problema afecta la producción pecuaria y también ha complicado el intercambio comercial de bovinos en pie con Estados Unidos.
Ocho mil casos colocan a la frontera sur en el centro de la alerta
Los datos divulgados por el organismo sanitario federal indican que en lo que va de 2026 se han identificado cerca de ocho mil casos de gusano barrenador. Tapachula concentra 776 registros y se mantiene como el municipio con la cifra más alta, condición vinculada con su ubicación en la franja fronteriza y con el tránsito constante de animales.
Juan Manuel Utrilla Constantino, presidente de la Comisión de Agricultura del Congreso de Chiapas, calificó la situación como una alerta sanitaria que requiere atención de productores, autoridades estatales y dependencias federales. Su llamado se concentró en facilitar la labor de inspección y en mantener vigilancia sobre lesiones abiertas en el ganado, principal vía utilizada por la mosca para depositar sus larvas.
Productores de la costa señalaron que ningún hato está completamente exento. Gerardo Gleasson Caram explicó que cualquier animal con una laceración puede desarrollar la infestación si no recibe revisión y tratamiento oportunos. La observación cotidiana de los ejemplares se ha convertido así en una tarea central dentro de las unidades de producción.
Ganado clandestino evade los controles de movilización
Los cruces irregulares de reses procedentes de Guatemala y de otros países de Centroamérica representan el punto más difícil de controlar. Al no pasar por estaciones oficiales, esos animales evaden certificados, revisiones y medidas preventivas. La porosidad de la frontera permite que el riesgo sanitario avance hacia otras regiones conforme los hatos son trasladados por territorio mexicano.
Marco Antonio Barba Arrocha, secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de Chiapas, sostuvo que los puntos federales de verificación permanecen activos y trabajan de manera coordinada con el gobierno estatal. Esas instalaciones certifican la movilización legal del ganado, pero su alcance no cubre los pasos informales utilizados por quienes introducen animales sin documentación.
La emergencia no comenzó este año. En julio de 2024 fue activado el Dispositivo Nacional de Emergencia de Sanidad Animal para contener y vigilar a la Cochliomyia hominivorax, mosca cuyas larvas se alimentan del tejido vivo de animales heridos. Los casos en personas son poco frecuentes, aunque forman parte de la vigilancia epidemiológica.
Moscas estériles y medicamentos sostienen la estrategia sanitaria
Una de las principales herramientas de control opera en Metapa de Domínguez. La planta instalada en ese municipio produce alrededor de 500 millones de moscas estériles por semana, ejemplares que son dispersados para reducir la reproducción de la especie y cortar gradualmente el ciclo de transmisión.
La estrategia se complementa con entrega gratuita de medicamentos, capacitación a productores y atención a distintas especies animales. Las autoridades han insistido en que los tratamientos deben estar autorizados por la Secretaría de Agricultura y acompañarse de buenas prácticas pecuarias, limpieza de heridas y reporte inmediato de infestaciones.
El impacto ya rebasa la sanidad de los hatos. México ocupa el quinto lugar mundial en producción de carne de res y los cierres intermitentes de la frontera estadounidense han reducido las posibilidades de exportar animales vivos. El especialista Óscar Barajas explicó que las restricciones han complicado el comercio bovino, mientras los productores asumen costos adicionales por inspecciones, medicamentos y retención de ejemplares.
Productores refuerzan revisiones ante el costo comercial
La respuesta inmediata depende de identificar heridas, aislar animales afectados y notificar a las autoridades. Las organizaciones ganaderas han reforzado sus propias revisiones, aunque advierten que el esfuerzo pierde eficacia cuando siguen entrando reses sin control sanitario. La combinación de vigilancia oficial y responsabilidad de cada unidad productiva es decisiva para evitar que los casos se desplacen hacia nuevas zonas.
La alerta expuesta este miércoles mantiene a Tapachula como el punto más crítico y coloca al tráfico ilegal de ganado como un obstáculo para reducir la plaga. Los operativos en la frontera, la producción de insectos estériles y la distribución de tratamientos continuarán mientras los registros permanezcan elevados y las exportaciones de bovinos sigan sujetas a restricciones.
Fuentes: Meganoticias, Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria.





