El Gobierno de México reiteró su rechazo a que Estados Unidos envíe a personas mexicanas deportadas a países de Centroamérica en vez de repatriarlas directamente al país, una práctica que ha alcanzado a miles de connacionales.
La postura fue expuesta este viernes al informar que 2 mil 900 mexicanos han sido trasladados a Guatemala, Honduras o Costa Rica. La respuesta federal combina la gestión diplomática con una red consular que busca recibir a cada persona, facilitar su retorno y canalizarla a los apoyos disponibles al ingresar al territorio nacional.
Una práctica que México cuestiona
La Presidencia sostuvo que no existe razón para que ciudadanos mexicanos sean enviados a un tercer país cuando corresponde su retorno a México. El reclamo no es sólo político: plantea una cuestión de protección consular, pues el traslado a otra nación agrega incertidumbre, distancia y gestiones adicionales para familias que ya atraviesan una deportación.
La prioridad es que la repatriación se realice de manera directa, segura y con respeto a la dignidad de las personas. La Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Gobernación han expresado esa inconformidad en el diálogo con autoridades estadounidenses, mientras el Instituto Nacional de Migración mantiene el seguimiento operativo de los casos.
Datos y rutas de retorno
De los 2 mil 900 casos identificados, 2 mil 568 personas ya se encuentran nuevamente en México. Las autoridades precisaron que nadie queda abandonado en el extranjero: cuando los consulados reciben información sobre una llegada a Centroamérica, activan contacto con las instancias locales y organizan el traslado correspondiente.
Para quienes arriban a Guatemala u Honduras, el retorno se realiza por vía terrestre hacia la frontera sur. Ahí se emite la documentación de repatriación y se canaliza a las personas al programa México te Abraza. Los 20 connacionales enviados a Costa Rica han sido trasladados por vía aérea al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, con atención equivalente a la recibida en los otros puntos de ingreso.
El papel de la red consular
Los consulados son la primera referencia institucional cuando una persona mexicana llega a un tercer país. Su intervención permite ubicar a los connacionales, verificar sus condiciones, coordinar transporte y comunicar los procedimientos para volver. La rapidez en esa atención es decisiva para reducir los riesgos asociados a traslados imprevistos.
El caso también confirma la relevancia de mantener acuerdos de cooperación con las naciones receptoras. Guatemala, Honduras y Costa Rica han colaborado en la recepción temporal y en el contacto con las representaciones mexicanas. Esa coordinación no sustituye el reclamo por una repatriación directa, pero ofrece una vía de protección mientras persista la práctica.
Atención al regreso
La llegada a México abre una segunda etapa. Las personas repatriadas requieren orientación, documentos, transporte y acceso a servicios básicos, además de la posibilidad de reencontrarse con sus familias. Los programas federales buscan ordenar esa atención para que la deportación no se convierta en un tránsito sin apoyo ni información.
La exigencia mexicana apunta a que el retorno de sus ciudadanos tenga una ruta clara y previsible. La protección consular debe acompañar cada fase, desde el traslado hasta la reintegración en el país. El seguimiento diplomático continuará mientras se busca que la práctica de enviar connacionales a terceros países deje de ocurrir.
Fuentes: Instituto Nacional de Migración, NVI Noticias






