El deslave y las inundaciones que golpearon el norte de Nepal, cerca de la frontera con China, dejaron al menos 584 personas fallecidas y elevaron a 1,924 el número de desaparecidos, de acuerdo con el recuento de las autoridades.
La emergencia comenzó el miércoles y mantiene desplegados a miles de rescatistas a ambos lados de la frontera. El volumen de lodo, agua y sedimentos sepultó viviendas, derribó puentes y arrastró vehículos, mientras las tareas de búsqueda continúan bajo condiciones de alto riesgo.
Un saldo que sigue creciendo
Del total de cuerpos recuperados, 579 corresponden a Nepal y cinco a la región autónoma china de Tíbet. La actualización de desaparecidos añadió a más de 900 personas al registro, un cambio que muestra la dimensión de la emergencia tres días después del desastre.
Entre quienes no han podido ser localizados hay 933 trabajadores de centrales hidroeléctricas, integrantes de fuerzas de seguridad, personal aduanero, turistas y residentes en el exterior. La cifra de desaparecidos mantiene abierta una de las búsquedas más complejas de la zona.
Poblaciones y proyectos bajo afectación
El desastre alcanzó instalaciones hidroeléctricas y dejó sin comunicación a áreas donde se concentraban trabajadores y visitantes. La presencia de personas de distintas nacionalidades amplió la necesidad de coordinación entre autoridades, servicios de rescate y representaciones consulares.
La recuperación de cuerpos y la ubicación de sobrevivientes dependen de accesos que fueron dañados por la riada. En este contexto, los equipos deben valorar de forma constante el terreno antes de ingresar a zonas con acumulaciones de agua y barro.
El origen del flujo devastador
El Servicio Geológico de Estados Unidos indicó que un colapso glaciar desencadenó un gran flujo de agua helada y sedimentos. La masa avanzó por el área fronteriza y dejó enormes acumulaciones de agua que siguen modificando las condiciones de rescate.
Una de esas acumulaciones cedió este viernes en Tíbet y obligó a poner a salvo a los rescatistas. La alerta fue levantada posteriormente, pero el episodio confirmó que la operación sigue expuesta a nuevos cambios del terreno y del caudal.
Búsqueda y prevención inmediata
La prioridad es localizar a quienes permanecen desaparecidos, atender a las comunidades afectadas y mantener seguros a los equipos desplegados. Cada actualización del saldo debe entenderse como parte de una emergencia activa, no como una cifra cerrada.
La tragedia deja también un llamado a reforzar la vigilancia en zonas de montaña y a preparar rutas de evacuación ante fenómenos que pueden alterar de manera súbita el paisaje. Las próximas horas serán decisivas para las familias que esperan noticias de sus desaparecidos.
Fuentes: DW, 88.9 Noticias





