Por unanimidad, el Senado de la República aprobó en lo general y en lo particular la reforma constitucional que establece, de manera gradual, la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, una modificación histórica al Artículo 123 que no se había tocado en más de un siglo.
La iniciativa, enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum, fue avalada con 121 votos a favor y cero en contra, tras casi seis horas de discusión en el pleno, y turnada a la Cámara de Diputados para continuar el proceso legislativo.
Aunque el respaldo fue unánime, el debate evidenció confrontaciones entre Morena y la oposición. Legisladores del PAN y del PRI criticaron que la implementación sea paulatina y no inmediata.
Insistieron en que la reducción de la jornada y los dos días de descanso por cada cinco laborados deberían entrar en vigor este mismo año, y calificaron la reforma como tardía e insuficiente.
Desde tribuna, los presidentes de las comisiones dictaminadoras de Puntos Constitucionales, Estudios Legislativos y Trabajo defendieron que la aplicación gradual, prevista a completarse en 2030, permitirá cumplir con una demanda histórica de la clase trabajadora sin afectar la economía nacional.
El senador Enrique Inzunza subrayó que la propuesta es congruente con el proceso de transformación del país y el fortalecimiento del Estado de bienestar.
Durante el debate se evocó la discusión original del Artículo 123 en 1916, cuando se estableció la jornada máxima de ocho horas en la Constitución de 1917.
Los legisladores oficialistas señalaron que el espíritu de aquella reforma social sigue vigente, mientras que la oposición reiteró que el país no puede seguir postergando mejores condiciones laborales para millones de trabajadores. La minuta ahora será analizada por la Cámara de Diputados.





