A diez años de su creación, el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) enfrenta severas críticas por parte de especialistas y representantes ciudadanos, quienes coinciden en que el mecanismo no logró contener la corrupción en México ni generar resultados visibles para la población.
Gerardo Lozano, presidente del Observatorio del Sistema Nacional Anticorrupción, señaló que los casos de corrupción continúan presentes en distintos niveles, desde esquemas como el huachicol fiscal hasta los sobornos cotidianos, lo que ha provocado una profunda desesperanza entre la ciudadanía.
Por su parte, Vania Pérez Morales, presidenta del SNA, reconoció que la corrupción tiene un impacto directo en la vida diaria de las personas y afirmó que, en promedio, un mexicano paga alrededor de 3 mil 500 pesos al año en sobornos. Subrayó que el problema del sistema no ha sido la falta de recursos.
Detalló que la Secretaría Ejecutiva del SNA cuenta con un presupuesto anual de aproximadamente 130 millones de pesos, destinado principalmente a nómina, sin que esto se traduzca en beneficios tangibles para la población.
La primera presidenta del SNA, Jacqueline Peschard, consideró que el sistema nació incompleto y que, con el paso de los años, sus pilares institucionales se han debilitado aún más, limitando su capacidad de operación y coordinación.
Las opiniones coinciden en que, a una década de su implementación, el Sistema Nacional Anticorrupción no logró funcionar ni “de arriba hacia abajo ni de abajo hacia arriba”, dejando pendientes estructurales en la lucha contra la corrupción en el país.





